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miércoles, 9 de septiembre de 2009

¡¡Nos espera un gran sábado!!

Mi hermana y yo hemos tenido una puntería espectacular para los nacimientos de nuestros hijos: uno mío y uno suyo en agosto y otra mía y otro suyo en noviembre. Y con 10 días de diferencia, para más inri. Arturo el 11 de agosto y Mario el 21. Ale el 15 de noviembre y Blanca el 25. Toma ya. Fastuoso. Solemos juntar los cumples dos a dos y montamos fiestuqui comunal, para goce y disfrute de las Moreno y familias en pleno.

Pero este año, además, tenemos una fiesta aún con más homenajeados: mi tío Manolo, que los cumple el 4 de agosto, y mi primo David que los hace el 28. Cuatro cumples, cuatro, que pensamos lidiar con salero y desparpajo. Hemos decidido que mi casa sea el punto de encuentro familiar, porque como Manolo anda recién operado Mariví esta agotadita, pero el lugar es lo de menos. Respecto a las delicias culinarias, nos las hemos repartido entre las tres, Mariví, hermanísima y yo, para ponernos como el tenazas. Además he encontrado una tienda nueva cerca de casa cuya especialidad son los cafés y los tesesitos, asi que he comprado un café de Colombia que huele espectacularmente bien.

Vale que va a ser un despendole de regalos y la cosa se va a asemejar mucho a nuestros fantásticos días de Reyes, pero mira, que nos quiten lo bailao. He comprado también montones de vasos y platos de plástico, porque lo montamos tipo catering y luego se acaba de recoger mucho antes, dónde va a parar. Y es posible que mi hermanísima se anime y traiga para hacer pucha de cava, para redondear. La verdad es que me apetece un montón, a pesar de la paliza en la cocina que me supone. Me encanta vernos juntos, reirnos juntos, hablar a voces, achucharnos como osos amorosos, chincharnos a ratos, tomarnos el pelo e, incluso, rememorar anécdotas que ya nos sabemos de memoria pero que cada vez suenan diferente.

Va a ser estupendo, llevamos desde junio sin juntarnos en este plan, hemos ido y hemos vuelto de vacaciones, tenemos mucho que contarnos. Ya sabes, Luis, si no tienes planes.... puente aereo, que te lo vas a pasar pipa.

viernes, 26 de junio de 2009

El Ken Muletones (Vacaciones en Cedeira II)

A nadie más que a mi primísimo osete David se le ocurre irse en Semana Santa a los Mallos de Riglos, ponerse a subir laderas como De la Quadra Salcedo y partirse un tobillo por tres sitios. Pues eso hizo aquel 2001. Así, sin anestesia ni nada. El resultado, evidente: operación y labor de ferretería en el tobillo maltrecho, dónde le colocaron tornillos y chapas a cascoporro. Y ahí le tenemos todavía, pitando por todos los aeropuertos, bancos y museos.

Cuando llegó agosto estaba todavía bastante cojo. Tenía que usar muletas para todo y nada de apoyar el pié pocho. Y de baja, claro. No debía irse a lejanas tierras galaicas, pero se vino. Eso sí, con el desvío del teléfono de casa al móvil por si llamaba alguno de sus jefes a interesarse. Para colmo nuestro caserón alquilado tenía dos plantas y un tramo de escaleras recto pero puñetero, por lo que optó por una solución de compromiso para evitarse mamporros adicionales: alguien le subía las muletas y el lo hacía sentado. Vamos, que lo de ir de culo se le daba de perlas. Para bajar también. Y como él ha heredado la mala milk de las Moreno al despertar, por las mañanas era para verle bajar, con los ojos pegados, de culo y renegando en arameo.

Lo del equilibrio era de traca. David es un tipo bastante grandote, por lo que se bamboleaba que daba gusto por todas partes. Se escoraba de babor y estribor cual barquito velero en marejada atlántica, vamos. Así que,con mucha guasa y rechifla, le rebauticé como el Ken Muletones, el único muñeco que se cae por rincones. Marca registrada. Made in Spain.

Ahora, lo mejor de todo era lo de ir a la playa. A David le encanta bañarse, incluso en aguas tan frías como las de aquellos lares y no perdía la ocasión cada tarde de hacerlo. Primero el paseo del coche a la playa, que eran apenas 50 metros, pero que a él se le hacía la Maratón de Nueva York. Luego se aposentaba cual Buda lesionado sobre una toalla mientras los demás montábamos a su alrededor el chiringuito de sombrillas (todos menos Manolo, que aborrece la arena en todas sus expresiones y huía rumbo al chiringuito dejándonos a merced de los elementos). Y en un determinado momento, sin previo aviso decía que se iba a bañar. Señoras, señores.... ¡el espectáculo va a comenzar!

O bien su madre o bien mi hermanísima o bien yo (o todas, porque aquello merecía la pena verse) le acompañábamos a la orilla. Pero como andar por la arena con las muletas es un tarea pelín "jodidilla", optaba por ir a cuatro patas o más bien a dos manos y dos rodillas. Arf, arf, arf, iba haciendo el muchachote rumbo al agua que para más inri siempre le pillaba con la marea baja, la puñetera. Nosotras animábamos con alborozo: ¡hala, David, que ya llegas! ¡machote, machoteee, machoteeeee! ¡venga, que no se diga, ánimo, ánimo! ¿por qué no os vais todas a hacer puñetas, ricas? Uy, que arisco eres primo, eso van a ser los antiinflamatorios, que te agrían el carácter...

Entonces llegaba al agua. Esas olitas que le empiezan a subir cuerpo arriba. Ese David que se va quedando sin respiración y hace ruidos extraños tipo arg, uf, urghhh, mierrrrda, bof, bof, bof. El agua que alcanza la tripa. AAARRRRGGGGHHHHH. Relaja, David, relaja, no luches, relaja. Por fín quedaba casi cubierto y pasito a paso (de sus cuatro patas) y luego nadando iba yéndose hacia el fondo para flotar cual boya feliz y chapotear un poco. Allí le dejábamos y volvíamos a las toallas a seguir charlando de nuestras cosas. De vez en cuando mirábamos hacia la cabecita flotante que iba y venía tipi, tipi, tipi por encima del agua. Hasta que se veía levantar un brazo allá en lontananza que saludaba. Mira, nos dice hola, qué majo. Y las tres saludando al unísono ¡¡holaaaaaaaaa!!. Pues insiste el tío, mira qué arte, qué bien mueve el bracito. La pierna será una patata pero el brazo está muy sano. Oye, que no para... ¿le habrá dado un calambre?.. Anda, a ver si lo que quiere es salir, vamos, vamos...

Y allí volvíamos con las muletas en la mano, para que no se pusiera como una croqueta en el camino de vuelta. Salía de nuevo a cuatro patas, ligeramente morado, con los dedetes arrugaditos y refunfuñando algo sobre la ceguera congénita de sus familiares femeninas. Eso sí, decía que se lo había pasado bomba.

Lo del Ken Muletones se lo recordamos muy a menudo y nos vuelve a dar la risa floja. Creo que la imagen de David entrando en el agua de esa guisa va a pasar a los anales de la historia. Lástima de cámara digital, demonios.

domingo, 3 de mayo de 2009

Crepúsculo y peces mutantes

Ayer celebramos el cumple de mi hermanísima y de mi cuñado, los dos a una como Fuenteovejuna. Había merendola, tarta de queso, cafés y pipis y, como siempre, conversaciones de esas que tenemos las Moreno, sin pizca de enjundia pero de las que te hartas a reir. Ya lo decía mi cuñado ayer: míralas, como se nota que las cuatro son de la familia.... Y las cuatro, mi hermana, mi tita, mi prima y yo, llorando por las carcajadas y poniendo otro comentario sobre el anterior, a cual más tonto.

La cosa había empezado por la nueva frase del millón de mi sobrino Sergio (el pequeño de mi prima), que es un prodigio en lo que a lógica aplastante se refiere. Habían estado pintando su cuarto y su madre contaba que a la hora de recoger trastos para proceder a la tarea, el chaval se había empeñado en que le tirase todos los libros de cuentos que había por las estanterías. "¿Los tiro? Bueno, vale, pero mejor los llevo a la biblioteca del cole.." razonaba mi primísima. "Y los clicks también" insistía el campeón "todos a la basura que ya estoy harto". Con lo que ha sido este niño con los clicks, caramba. "Pero bueno ¿y eso? ¿ya no los quieres?" trataba de entender mi prima. "Verás mamá, es que quiero que le des a mi habitación un look adolescente". Por favor, un minuto de silencio. Eso es un razonamiento sentenciado y lo demás cuentos. Qué bueno, qué bueno...

Ya metidas en harina, comenzamos a destripar los últimos libros leidos. Mi hermanísima, que debe tener una vena masoca oculta y desconocida, se ha metido entre pecho y espalda los cuatro tomos de la saga de Crepúsculo. Y decía que le asaltaban las dudas existenciales. El diálogo fué más o menos así:
- Porque yo no lo entiendo. A ver: si se supone que el prota es vampiro y no tiene sangre ¿cómo se las apaña para.... para...
- Para que se le empine, vamos.
- Gracias Mariví. Pues eso, que cómo. Sin sangre en las venas como que la cosa no prospera.
- Ya, pero dice mi hija que es que están muy duros todos ellos.
- Pues a ver si va a ser eso, que cómo tienen unos músculos que son acero para los barcos, lo mismo la dureza de allí le viene de serie.
- Jo, y sin sangre, deben estar helados.
- Y eso también, que están fríos como el hocico de un chucho, que te abraza el tipo y te congela. Imagínate frío y duro y....
-Vamos que cada vez que se la tira, pilla una cistitis
- Gracias Mariví. Además tanto te quiero mucho, ay cuándo te pille y nada de nada. Que dice la mojama (el prota, por frío) que si se pone al asunto con ella, como es tan fuerte, lo mismo la destroza. Amos no me jodas.... Y cuando ya se casan y llega la noche de bodas y tú dices ahora, ahora viene lo bueno. Y allí están los dos en una playa muy amarteladitos y ella mete un pié en el agua..... y zas ¡ya es la mañana siguiente! ¡vaya timo!. Que si unas almohadas destrozadas, que si un cabecero hecho unos zorros, pero nada de nada, que no cuentan nada...
- Hombre, que es que van dirigidas al público adolescente, es para no impresionar...
- Las adolescentes de ahora saben más que tú y que yo, a estas alturas se van a impresionar. Que se leen el Superpop y vienen cosas más fuertes, venga hombre...
- Y luego está el indio, que cómo está el indio, Virgen Santa, con músculos hasta en el paladar, que es el mejor amigo de la chica. Que la chica esta tiene unas relaciones... El novio vampiro, su mejor amigo un indio que realmente es hombre lobo...
- A mí me pasa mucho..
- Ah, claro, David, ya me parecía a mí que tu amigo Mula era un poco raro... A lo que iba, que el indio este...
- ¿Indio de los de las plumas o de los de turbante?
- De las plumas, hermana, los del turbante son indostanis.
- Ah, vale
- Que el indio este, como es hombre lobo, tiene la sangre casi a cincuenta grados, está muy calentito. Macizo, calentito.... ¡y va la tía y se queda con la mojama!. Venga, hombre, no fastidies... Si el calor dilata los cuerpos y el frío los contrae. Entre eso y luego que si duro, que si frío....
- ¡¡La cistitis!!
- Si es que nos puede lo de las novelas de vikingos y culos, que en seguida aquí te pillo aquí te meto y claro.... que nos creemos que en todas es igual.

Tras semejante despliegue de medios literarios le tocó el turno a la pecera. Mi hermana tiene en casa un acuario bastante grandecito, pero sin peces, que ya le palmaron todos. Ahora usa la pecera para guardar cosas, entre ellan un montón de maderitas que no tengo idea de para qué sirven. Javi, que anda despistadillo, se asomó y se percató de que no había pescados.
- Anda, Almudena, si no hay peces
- Que si hombre, claro que hay peces, están entre las maderas
- ¿Tu has visto Unico Testigo, cuando hacen lo del granero? Pues los peces igual. Ahí están ep, haro, ep, haro, levantando la casita...
- Realmente quedaba uno, un limpiafondos de esos asquerosos... Se murieron todos los demás o se los comió el bicho repugnante aquel, no sabemos
- Ah, si ¿ese no fué el que aguantó dos años sin comida en un agua putrefacta?
- Ese, ese.... El agua más negra que el sobaco de un grillo, que de vez en cuando, para comprobar si el bicho seguía vivo, metíamos la red y un número. Se ponía el agua a bullir que en vez de un pescao parecía que teníamos un dinosaurio. Qué ascazo.
- ¿Y no lo sacásteis?
- Si tuvo que llamar Jose a su sobrino para que lo sacara porque nos daba yuyu... Que yo por las noches le ponía una madera encima de la pecera por si salía y nos comía..
- Lo hubieras tirado por el vater..
- ¡¡¡Y una leche!!! ¡Que lo mismo se queda pegado con las ventosas y sube!
- Y vas al baño y el bicho te ataca...
- Y tu corriendo por el pasillo con el bicho pegao
- Si lo malo iba a ser explicárselo el médico de urgencias...
- Nada, nada doctor ¿a usted nunca le han dicho lo de que te folle un pez? Pues esto es más o menos lo mismo...
- O le ves que sube por el vater..... Aj, aj...
- Y a mamporros con la escobilla: baja, baja, bicho, muere, muere....
- Que había mutado, el jodío, que yo creo que tenía cinco ojos cuando lo sacamos...
- ¿Y cómo lo matásteis?
- Echándole agua limpia. Lo mato el agua limpia.
- Claro, dos años en mierda y sin comer.... Animalito.