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sábado, 30 de mayo de 2009

Lugares para recordar

Cotilleando por ahí y copiando ideas de un amigo que maneja estas cosas como nadie (gracias, Luis), he entrado en una página de crear vídeos con fotos. Se llama Slide y hace unos montajes fabulosos, pero me toca un poco las narices que no me deje cargar la música que yo quiero, con lo especial que soy para esas cosas. Me he tirado más de media hora escuchando cortes de canciones que iban desde el chunda-chunda más abominable hasta músicas raras de esas que nadie ha oído jamás. Pero como tenía que elegir por narices y artículo 33, he escogido una del marido de la fantasmal Nicole Kidman. Una grata sorpresa, la cancioncilla. Hasta suena bien.

Para las fotos he rebuscado entre algunas de mis rincones favoritos, lugares que me enamoran cada vez que los visito o cuando estuve, aunque sólo haya sido una vez. Lástima que mi manía persecutoria a las nuevas tecnologías haya hecho que mi compra de una cámara digital sea relativamente reciente, asi que no puedo poner imágenes de Córdoba, por ejemplo. Tengo que comprar un scanner, es un hecho. Bueno, pues ahí va. Y nada de tirar tomates, que me dan alergia.

martes, 17 de marzo de 2009

Tal día como hoy....


....hace dos años, estábamos todas las Moreno en Valencia, en Fallas, con un sol radiante y caluroso. Teníamos el hotel en Paterna y madrugamos para bajar a la ciudad y disfrutar lo máximo posible del día. Además allí nos esperaban mi tío el aventurero y su mujer y mis titos Mariví y Manolo, que estaban de mediopensionistas en su casa. Desayunamos en la terraza de una pastelería, dejando que se nos tostaran las naricillas. Buscamos el Metro y no lo encontramos porque un capullo de jardinero nos mandó allí donde Cristo dió las tres voces y casi aparecemos en Tegucigalpa. Una vez todos juntos, aquello parecía una excursión organizada pero sin guía y mucho más escandalosa.

Caminamos una barbaridad, hicimos montones de fotos, nos quedamos boquiabiertos con el tamaño de las fallas, comimos a las cinco de la tarde y casi por desesperación en un baretito de tapas y raciones, escuchamos miles de petardos y una mascletá salvaje, nos pusimos la botas de buñuelos de calabaza y churros, nos reímos como locos....
Recuerdo la sensación de estarlo pasando de fábula, el cansancio y el dolor de pies que se mezclaban con las ganas de seguir caminando. Veo las fotos y me digo: jo, si casi no hemos cambiado en dos años. Bueno, los niños sí, que todos han crecido muchísimo. Y mi Mariete ni siquiera andaba, aunque en la foto no se le ve, al pobre, que estaba aparcado con el carrito junto a mi tío, que nos inmortalizaba. Me doy envidia a mí misma. Necesito unas vacaciones...