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jueves, 14 de enero de 2010

Nieve


Comencé la semana asistiendo a una de las nevadas más imponentes a las que he asistido jamás en mi Madrid del alma. Estaba todo tan bonito, tan blanco, tan frío que hasta el aire parecía de cristal. Y el silencio era denso, como si todo lo que hace ruido se hubiese quedado sepultado bajo la capa de nieve. El problema era para los conductores. Calles cortadas (la mía hasta media mañana), el Ayuntamiento al borde de la taquicardia criminal echando sal por todas partes, los soldaditos de la UME, colaborando, autobuses que no podían hacer sus recorridos... Tuve suerte y pude quedarme en casa contemplando todo con cierta sonrisilla traviesa. Para una vez que podemos ver todo así de hermoso vale la pena retrasarse en la llegada al trabajo. El frío, tan intenso, y parafraseando a mi hermana, te dejaba el cutis como el culito de un bebé. Ni botox ni leches: una buena helada matutina o vespertina y no veas como luces.

lunes, 28 de diciembre de 2009

Es una monada

En los dos o tres últimos años, los anuncios del Metro de Madrid están siendo una delicia. De los más bonitos que se ven por la tele. Y como los que viven fuera de esta nuestra Comunidad no tienen opción a verlos, os dejo el de Navidad. Qué cosa más tiernita, por favor. A por los clinex ya mismo.

Y también es una monada, aunque conociendo lo brutote que se me pone lo mismo lo de monada no le hace gracia, mi adorado Russell en su nueva peli de Robin Hood. Vale, más que monada es una pasada. Qué ojos, qué pose, que grito. Uf. Qué caloooooooor....



domingo, 6 de septiembre de 2009

Me está apeteciendo un cine

A ver si lo consigo. Recordar la última vez que fuí al cine. Y no me hagáis la gracia de si me molestaba el tipo que tocaba el piano, que eso es muy viejo. Creo que fue cuando llevamos a mi rey particular a ver "300" y claro, entre que voy poco al cine y el despliegue muscular de sus imponentes protas, pues todavía ando ciertamente ojiplática. Pero la vuelta de vacaciones me ha traido a las retinas tres pelis, de momento, que me encantaría ver: "Agora", la nueva de Amenabar, "District 9", producida por el genial Peter Jackson y "Gamer", que no se quién la dirige y lo cierto es que me importa un pimiento. Porque lo reconejo, queridos, me ciega de nuevo la pasión. Su prota es el ínclito macizorro Gerard Butler. Sí, sí, mi Leónidas del alma. Además, y si eso es posible, está aún más potente. Buf. Sudores me entran cada vez que le veo en la escena sin camiseta y eso que es muy breve para hacerme sufrir.

He conseguido los trailers largos en Youtube para ponerme los dientes aún más afilados. El de "Agora" es fascinante, con unos escenarios apoteósicos. El de "District 9" tiene toda la pinta de anunciar una peli de acción para disfrutar y admirar los efectos especiales. El de "Gamer" pues, con franqueza, parece el avance de un nuevo videojuego (aunque basicamente se trata de algo similar), pero ese Gerard tirando de ametralladora y luciendo físico hace que me olvide del resto. Supongo que para ésta tendré que acabar esperando al dvd si alguien no me la piratea antes, pero soy paciente. Me iré limando los incisivos y ensayando nuevas burradas piropeadoras hasta entonces.

Con lo que me gusta a mí ir al cine... Y ahora van mis hijos con amigos o primas y espero a que me lo cuenten, porque con el precio que te clavan aquí más las palomitas y las Coca-Cola de rigor, lo de ir los cuatro es algo rozando la utopía. Me sale más barato, casi, ir a cenar. Pero cuánto echo de menos encerrarme en mi burbuja de oscuridad y sonido estrepitoso y perderme y vivir en paralelo y gozar y reir y llorar. Hasta aplaudir cuando ganan los buenos, que ya conocéis mi vena horteroemocional.

Ah, pues no, ahora recuerdo que la última vez fué para ver "Kung-Fu Panda" en el Kinépolis, invitados por mi Tita Ví y HP, para el preestreno. Gratis la entrada, las palomitas y la Coca-Cola de medio litro, qué majos los de HP, a ver cuándo repiten. Os dejo los trailers, para que os pongáis al día.





domingo, 5 de julio de 2009

Operación bronceado

Con este calor por las tardes sólo puedes hacer dos cosas: chincharte y sufrir o bajarte a la piscina y sufrir bastante menos. Debe haber como un microclima ahí abajo, porque es llegar a la hierbita y la temperatura parece que desciende un poco. Asi que procedo a llenar mi bolsa hippie con la crema protectora, un libro, una botella de agua y el peine, me planto el bañador, el vestidillo playero y las gafas de sol, agarro la toalla king size (me molesta mucho dejar los piés fuera de ella, manías que tengo) y hala, a despanzurrarme al solete.

Pero como cuando llego tengo un calor más que regular, lo primero es el baño. Y hacer algo por el cuerpo serrano, asi que procedo a hacerme unos largos nadando como una posesa hasta que me canso lo suficiente y estoy a punto de echar los bofes por los belfos, que diría mi querida Mariví. Y a la toalla. Esos primeros minutos son impagables. Estás empapada, fresquita, con la respiración alterada y tumbada boca abajo mientras el sol te va secando. Es genial. Una gozada de verdad.

Entonces comienza la fase del moreneo propiamente dicho, con el que tengo que llevar especial cuidado porque tiendo a abrasarme con bastante facilidad. Los años me han ido dando experiencia y ahora ya no me quemo, pero me ando con mucho ojo, me repongo la crema, me mojo de cuando en cuando y cuando ya me pica, me traslado a la sombra. En estos últimos cuatro días he ido adquiriendo un colorcillo realmente saludable. Ya no parezco Vlad Tepes. Y aunque no soy partidaria de decir nada demasiado halagador sobre mí misma, reconozco que el tono me favorece y me hace mejor cara.

Voy a seguir insistiendo, así cuando llegue a la playa estaré con un bronceado estupendo. Para que me dure muuuuucho....

miércoles, 6 de mayo de 2009

Desterrar el reloj

Y eso que hace como mil años que no uso reloj. He tenido temporadas de mi vida tan a la carrera que incluso llevaba uno en cada muñeca para saber siempre qué hora era aunque tuviese una mano ocupada. Bueno, por eso y porque me gustaba. Era un toque original. Ahora casi me oriento por el sol y más o menos voy sabiendo qué hora es por intuición, aunque como dice uno de mis alumnos de la academia: ¿y cuando está nublado cómo te apañas?. Muy gracioso, sí. Pero a pesar de no llevar semejante trasto encima, me paso la vida pensando en qué hora es, en lo que tengo que hacer en un rato, en que sólo tengo media hora para acabar ésto, en los horarios de mi gordi, en que el mayor llega a comer, en que son las cuatro y voy a darme la manita de titanlux en la cara para irme a trabajar, en que es domingo, son las diez y qué hago yo en la cama.... Qué pena me doy. Debe ser la imposibilidad crónica de relajarme, porque me pasa hasta cuando estoy de vacaciones.
Por eso me encanta recordar aquellos cuatro días de un puente de Mayo en que nos fuimos con Inma y Carlos a su casa de la playa. Ellos tienen un ritmo completamente diferente al mío y si están de vacaciones lo de la hora no importa nada. Era genial. Playa por la mañana pero sólo cuando todos estábamos despejados y desayunados, vermú a mediodía hasta las mil, comidas a la hora de la siesta, salidas nocturnas sin nenes (gracias a la madre de Inma).... Creo que han sido los cuatro días más relajados de mis últimos veinte años. O más. Y toda esta empanada mental viene a que los obreros que están arreglando la piscina de mi casa llevan la obra viento en popa y a toda vela. Hoy hace calor, un cielo espectacular en azul y la hierba y los árboles están más verdes que nunca. El contraste es una maravilla. Y me imagino a mí misma tumbadita en una toalla, entre sol y sombra, con un libro para leer o mi prodigioso mp4 regalándome los oidos, sin pensar en nada, sin prisas, sin agobios...
Cada año me lo planteo: este verano me pongo morena, me relajo y me bajo cada día a darme un bañito y a tirarme panza arriba y panza abajo hasta que me duelan los huesos. Pero me conozco, la cruda realidad me pondrá en mi sitio, porque estaré más pendiente de lo que tengo que hacer que de la toalla. Y mi gordi correteará a mi alrededor para que me bañe con ella. Y los que se coloquen al lado serán unos plastas con niños insoportables de esos que te pisan hasta el paladar. Y a la porra el relax. Siempre hay algún conocido bienintencionado que me dice que desconecte, pero me temo que es algo que no se hacer, lo reconozco. Por fuera como unas natillas y por dentro a mil revoluciones por segundo, que me voy a tener que formatear el disco duro de una buena vez a ver si mejoro. Pero ya que estoy metida en pleno proceso de transformación personal (¿son risas eso que oigo a lo lejos?) y practicando lo de morderme la lengua y mejorar mi actitud en general, a lo mejor me puedo hacer un plannig de verano. Levantarme pronto, hacer lo necesario, dejar la pitanza hecha para mis fieras hambrientas, preparar la bolsa de las toallas, embadurnarme de protector solar para no acabar como una langosta, bajar a la piscina, colocar las toallas, tumbarme, levantarme seis veces para ver como mi niña bonita ha mejorado el arte de tirarse de cabeza, volver a tumbarme, un bañito cuando el calor apriete, escuchar a las supermamis decir que son casi las dos y que hay que comer y dormir la siesta, joer, ya son las dos, si es que no me cunde nada.....Cagontó. Sólo de pensarlo ya estoy de los nervios.

viernes, 10 de abril de 2009

Una de romanos

LLevo dos días de romanos que es de preocupar. Estoy acabando con toda mi provisión de clinex. Además, como estoy bastante sola, me puedo permitir llantinas espectaculares sin pensar en el qué dirán. Ayer por la mañana me metí entre pecho y espalda Quo Vadis casi sin pestañear, una de mis pelis favoritas. Ese Marco Vinicio enamorado de una esclava cristiana, Ligia. Primero en plan te voy a conseguir por las buenas o por las malas y después rendido a la belleza (espectacular Deborah Kerr) y a la dulzura de ella. Nerón malo malísimo, cantando de pena e incendiando Roma con gesto de porque yo lo valgo. Petronio embobado hasta las trancas de una esclava hispana (qué tendrán las hispanas, qué tendrán) que opta por morir a su lado cuando él decide quitarse la vida antes de que el emperador le haga filetes para los leones del circo. El apostol Pedro cristianizando romanos, tan bueno y tan de blanco que parece un tierno osete. Y esa escena final en el circo, con Ligia atada a una columna mientras Ursus, su protector, se bate con un toro a pelo, sin capa, ni estoque ni nada hasta que acaba con él, escena contemplada por un Marco prisionero que sufre y sufre como nadie. Qué bonito todo, qué emocionante.

Ayer por la noche ponían Gladiator. Y conociéndome ya se sabe: que ni me miren, ni me hablen, ni me respiren fuerte, que me distraen. Hasta mi hijo me llamó un rato antes de que empezase, desde casa de sus tíos, para que no le gruñese demasiado. Y es que me da igual las veces que la vea, me vuelve loca. Ya se que en este punto habrá quien diga que lo que me sulibeya especialmente es Russell Crowe con falda y pegando mamporros, que también. Pero es que la peli es redonda de principio a fín. Desde la batalla contra los germanos hasta las escenas en el circo. La guerra, el amor, la venganza, las traiciones, la política, los personajes, el plantel de actores.... Todo convierte a esta peli en uno de mis referentes. Vale, los biceps de Russell son un aliciente añadido, pero eso ya forma parte de otros asuntos mucho más mundanos que no vienen al caso. Y a pesar de las veinte veces que la he visto (me se diálogos enteros de memoria) siempre termino como una magdalena al final. Que se me caen unos lagrimones.... Pero lo que disfruto. Eso no me lo quita nadie.

Y esta mañana, para terminar, de momento, me he sometido a un tratamiento de choque con Ben Hur. Aunque la he ido viendo a trozos (desde las once de la mañana hasta las tres de la tarde da tiempo a muchas cosas: ducharme, hacer la comida, secarme el pelo, recoger...) me lo he vuelto a pasar pipa. Los malos muy malos. Los bueno muy buenos y lo que es más importante, con una suerte estupenda. Las mujeres todas divinas, maravillosas, buenísimas y prestas a ser salvadas y cuidadas. Los hombres en el summun del héroe que sufre pero que acaba por conseguir lo que quiere. Vamos, que yo veo un escenario romano en la tele y me abducen. Embobadita que quedo.

Mi amiga Pilar decía que si no terminaba llorando en una peli era como si no la hubiese visto. Hace años que no la veo, pero seguro que no ha cambiado de opinión. Ni yo tampoco, porque éramos tal para cual. Además hace frío, llueve y no tengo otros planes a la vista, asi que mañana repondré mi stock de pañuelos de papel y miraré la programación. Seguro que encuentro algo digno de mención. Eso sí, se me están quedando los ojos de un limpito y de un verde espectacular. No hay mal que por bien no venga. Dicen.

viernes, 20 de marzo de 2009

Día de fiesta, vermús y risas

En teoría sólo iba a venir mi primo David a arreglar una cosa del ordenador de mi hijo, pero al final la cosa se fué liando, se fué liando y acabaron viniendo mis tíos, mi hermana, mi cuñado y mis dos achuchables sobris. Total, era fiesta, San José, Día del Padre y cualquier momento es bueno para celebrar lo que sea y para hacer una comida juntos. Mariví se trajo los útiles para nuestra amada y siempre bien ponderada pucha (vermú blanco, mucho hielo y un chorrito de jarabe de fresa) y mi hermanísima los postres (arroz con leche y natillas). Como plato fuerte, mi cocido, del que mi gente suele decir que está de pecado mortal y que ellos se condenan de muy buen grado, faltaría más.

Tenemos la extraña e incómoda costumbre de tomarnos el vermú en la cocina, sea cual sea el tamaño que tenga. La mía no es especialmente grande. Cuando estoy yo sola me parece que hasta sobre sitio, pero siete adultos bebiendo como cosacos y picando aceitunas y otras delicias aperitiveras en un espacio de ese tamaño resulta un tanto "apretadillo". A la segunda pucha (y a la tercera cerveza de la sección masculina), los hombres de la casa decidieron seguir la ronda en el bar de abajo y nosotras proseguimos a lo nuestro. Resultado: la botella de vermú murió en acto de servicio. Loemos sus logros y su sacrificio.

Dimos de comer a la chiquillería y a eso de las cuatro nos sentamos a la mesa los adultos, que ya andábamos todos de lo más contentos. Lúcidos y con hambre, pero contentos. Y el enorme cocido también cayó como un héroe a pesar de la gran resistencia que opuso. Por la cantidad, más que nada. Vaya panda. Parece que no hemos comido nunca. Y a pesar de ello los postres siguieron su misma estela. Qué sensación de vacío en las fuentes...

Después del café, de nuevo los hombres emigraron... pero para buscar por la casa y los sofás sitios adecuados para planchar la oreja, que los garbanzos dan mucho sueño, aseguran. Los peques se encerraron a jugar a la Play y las Moreno decidimos actualizar nuestro catálogo de canciones y enzarzarnos en la sesuda tesis de si respecto al meneo de caderas es mejor el de Baute o el de Chayanne. A veces somos de un monotemático que asusta. Mariví opina que es mejor que ninguno de los dos abra la boquita, porque el morbo y la imagen se van al garete en minuto y medio. Mi hermanísima considera que ese modo de decir "dame de eso" de Baute es como para que te suban sofocos a montones. Hombre, si valoramos la letra de la canción tiene su aquel.... pero claro, luego vemos el "Torero" de Chayanne y se me va a la porra la escala de valores. Eso es lucir vaqueros y moto y lo demás minucias. Y en general, que para qué porras queremos que abran la boca. Pardiez.

Pasamos un par de horas muy divertidas viendo vídeos y oyendo musiquitas mientras los demás roncaban a pata suelta tirados de cualquier manera. Hasta mi Mariete se quedó fritito en el suelo agarrado a un coche de plástico y con el chupete puesto. También tuvimos una sesión de visionado de fotos de años anteriores y traspaso de pendrive a pendrive, que estas cosas si se comparten dan menos vergüenza ajena.

Cuando me senté en mi sofá favorito después de toda la jornada, ya con la tranquilidad y el silencio instalados en casa, no pude evitar sonreir para mí misma. Con que poca cosa nos lo pasamos bien. Y que nos dure....

domingo, 15 de marzo de 2009

Disfrutando los ratos

Ya que el fín de semana pasado fué tan anodino supongo que he querido compensar. O simplemente que las cosas salen así. Todos los que me conocen saben que es subir la temperatura y ponerme con la sonrisa perpetua en la cara. Esta primavera anticipada me agota (dichosa astenia primaveral,demonios), pero al tiempo hace que me sienta irracionalmente feliz cuando el sol que chamusca la nariz, el cuello, el escote, los brazos...Y acostumbro a agarrarme como una lapa a estos momentos, que el invierno ha sido muy largo y muy frío y muy desesperante.

El viernes quedé con mis amigos Inma y Carlos. Somos unos impresentables. Vivimos en portales contiguos y no nos vemos jamás. Qué rollo de horarios y de trabajos. Asi que nos liamos la manta a la cabeza y quedamos en la "sede social" (bar de debajo de casa, muy útil por si hay que subir de nuevo en penosas condiciones tras las veinte rondas cerveceras) a las nueve, después de mi academia. Carlos, andaluz enorme, buenísima gente y con una gracia espectacular para contar cosas, estuvo teorizando acerca de los tatuajes y sus funestos resultados con el correr de los años. Por aquello de que la piel y las chichas se descuelgan. Qué hartón a reir. Vamos, que te tatúas una lagartija y acaba convertida en Godzilla. El dueño de la tienda de enfrente, que terminaba la jornada tomando algo con su mujer en la mesa de al lado, nos miraba con media sonrisa cómplice. Anda que no os lo pasáis bien los cuatro, vaya pandilla. Subimos a casa cerca de la una y nos despedimos con largos abrazos, de esos que sólo ellos saben dar. Por suerte, esta vez no había vecinos a la vista, porque Carlos y yo nos estamos creando una famita...

Y ayer por la tarde, para redondear, nos fuimos a un mercado barroco que habían instalado en Getafe, La cosa pintaba bien, decía el folleto que había cuentacuentos y títeres y venta de productos....Nos cogimos el metro (gran invento lo de Metrosur) y en diez minutos estábamos en Getafe. Puf. Qué horror. En vez de mercado barroco era la manifestación del uno de mayo, con lo que me agobian las apreturas y las multitudes. Eso si, el olor era espectacular. Esencias, incienso, especias de todo tipo, la mezcla era cuando menos subyugante. Y unos embutidos con una pinta de pecado mortal, pero que debía venderlos Jose María el Tempranillo, porque vaya precios. Me encontré con una amiga de mamá y para hablar cinco minutos con ella nos tuvimos que pegar a una pared para no vernos arrastrados por la marea humana. Además no vi mucha diferencia entre un mercado barroco y los medievales habituales, pero en fín. Acabamos huyendo por una calle adyacente. Cobardemente, pero huímos.

Hoy creo que voy a vaguear bastante. Tengo cuatro mails de actualización de datos de uno de mis jefes y no me va a quedar más remedio que ponerme y hacerlo, pero el resto del día pinta perezoso. Los domingos tienen cierto tinte melancólico, sobre todo a partir de las cinco de la tarde, pero a lo mejor hasta me duermo una siestita y recupero algo del sueño que la semana me debe. Me falta costumbre, pero intentaré conseguirlo.

lunes, 9 de marzo de 2009

Y el ganador es.....

Mi estado de ánimo, sin duda. Desde que anoche me hice propósito de enmienda y decidí hacerle caso a un buen amigo, que tiene más paciencia conmigo que el santo Job, he estado decididamente contenta. Quizá es cierto, que a veces necesito que me empujen para tomar decisiones. Lo que me cuesta, madre mía. Me bloqueo con una facilidad pasmosa. Esta mañana me he levantado de tan mala manera como habitualmente, pero tenía trabajo, me he espabilado rápido y he recargado mi fastuoso mp4 para que me acompañase al Metro. Nada en días como hoy como llenarse el cerebro de música.
http://www.youtube.com/watch?v=5CPUWI-1zQY

La prueba de fuego la tenía esta tarde y aunque temía que fueran a darme más cornadas que un vitorino loco, he salido a los medios con valentía (o al menos sin hacer demasiado el ridículo) me he defendido con capotazos bien templados y creo haber conseguido, al menos, una tregua. La descarga de adrenalina ha sido espectacular y he tardado en controlar el temblor de manos, pero me siento mejor. A ratos, pero mejor. A ver cuánto dura...

domingo, 8 de marzo de 2009

Pereza.....

Hoy ha salido un día de esos que Madrid nos regala a veces cuando aún no es primavera, con el sol en todo lo alto, sin una nube y un azul en el cielo tan turquesa que daba gloria mirarlo. Incluso hacía un ligero calorcito a mediodía, unos grados subiendo y asomando la naricilla después del invierno. Y confieso para sorpresa propia y ajena que no me he movido de casa. Ni hoy ni ayer, a pesar de que las jornadas invitaban al paseo. Me ha podido la pereza.

Reconozco que en estos casos, lo mejor que se puede hacer es sacudírsela de encima y echar a correr para huir de ella. Salir, mirar la calle, saludar a los vecinos que han salido también, tomar una cañita en el bar de abajo y comer a las tantas antes de dejarse caer en el sofá y dormitar un rato. Pero, insisto, me ha podido la pereza. Y me he dedicado a hacer, casi, lo que hago a diario si exceptuamos la salida a mi trabajo de la mañana, las clases de la tarde o llevar y traer a mi niña del cole. Me siento como si hubiese perdido algo por el camino...

No debería dejar que me invadiese la desgana de esta manera. Me pongo absolutamente insoportable, todo me da igual y casi me cabrea que me pregunten si vamos a ir a algún sitio. Quizá debiera hacerlo por mi niña, que se ha quedado en casa todo el finde y ni siquiera ha protestado. O por mi costilla, al que le encanta salir a dar una vuelta. O por mí, para dejar de darle vueltas a la cabeza. Al final voy a tener que hacer caso a mis propios consejos y cansarme un poco. Menos mal que los chicos de la Davis y el campeonato de Europa en pista cubierta han colaborado a que no todo sea un completo desastre...

domingo, 22 de febrero de 2009

Revolviendo armarios, recolocando recuerdos.


Desde el viernes me encuentro en fase animada e hiperactiva, como si me hubiese tomado un camión de Red Bull o me lo hubiese inyectado directamente en vena. Esta mañana he decidido que iba a poner cierto orden en el armario de las cintas de VHS para poder camuflar dentro el video de una buena vez, que no hace más que coger polvo, el pobre. Incunables he sacado de dentro, qué barbaridad. He llenado tres bolsas de basura con cintas originales que ya ni se veían, cintas recicladas y regrabadas una y otra vez, pelis de mis hijos con más años que ellos y algunas que si me lo pienso bien, podría vender en EBay como antigüedades. Esas Tortugas Ninja, impagables. Una peli de los Transformers en dibus cuando aún estaban traducidas con acento sudamericano y que creo que era de mi primo David, muchachote estupendo que ya ronda la treintena. La trilogía de la Guerra de las Galaxias grabada de Telecinco cuando la cadena principiaba, tenía un floripondio en el 5 y estaba llena de Mamás Chichos por todas partes. Buf, qué dentera....


También he aprovechado para recolocar mi cada vez más poblado rincón del "Mundo Mundial" que está lleno de todas esas maravillas y recuerdos que Mariví y Manolo nos traen cada vez que se van de viaje a lejanas y procelosas tierras. Un moai de la Isla de Pascua, un guerrero de Xian, un dios azteca de piedra, una vasija con arena decorada de Petra, un soldado hecho en plomo de Turquía.... Los tengo juntos para que se cuenten sus cosas y no se sientan extraños en tierra extraña. Incluso coloco a los pies del moai el trocito de basalto del suelo de la Isla de Pascua que venía con él para que no tenga morriña de su tierra. También he estado cambiando de sitio los cuadros y las fotos para que el conjunto tuviese cierta simetría, al menos a mis ojos. Mi sentido del equilibrio ornamental no suele coincidir con el del resto de mortales, pero a mí me gusta como ha quedado.


Y claro, como no podía ser de otro modo, como cada vez que me pongo a una tarea de este tipo necesito una banda sonora que me motive. Animada, con ritmo, alegre o directamente heavy, que eso sí que me pone las pilas. Desde Sexy Back de Justin Timberlake http://www.youtube.com/watch?v=iAT5ypTjKOI

al Blind in Texas de los Wasp, que mi amig0 Julio siempre llamó los Guá.



Al final me he tenido que dar una ducha ardiendo para que se me pasasen las ínfulas arregladoras y ahora, ya con el pijamita, ando bastante relajada. A ver cómo me levanto mañana.