lunes, 28 de diciembre de 2009

Es una monada

En los dos o tres últimos años, los anuncios del Metro de Madrid están siendo una delicia. De los más bonitos que se ven por la tele. Y como los que viven fuera de esta nuestra Comunidad no tienen opción a verlos, os dejo el de Navidad. Qué cosa más tiernita, por favor. A por los clinex ya mismo.

Y también es una monada, aunque conociendo lo brutote que se me pone lo mismo lo de monada no le hace gracia, mi adorado Russell en su nueva peli de Robin Hood. Vale, más que monada es una pasada. Qué ojos, qué pose, que grito. Uf. Qué caloooooooor....



domingo, 13 de diciembre de 2009

Niebla, mazapanes, hogueras


Ayer, sábado por la mañana, decidimos levantarnos un poco antes y marchar a Polán para comprar mazapán. Bueno, mazapán y otras delicias típicas navideñas como los alfajores o el guirlache. Lo de ir hasta Polán es ya una tradición en vísperas de Navidad. Vamos a una fábrica llamada "Los Toledanos", a la misma entrada del pueblo llegando desde Toledo (que hemos dejado atrás a unos 14 kilómetros), fábrica que tiene mucha fama y suele haber bastante gente comprando. Además ponen una mesita cerca de la puerta con mantecados y bollitos y una botella de moscatel, para el que quiera servirse. Por si no quieres vino, hay una máquina de cafés y chocolate a 50 céntimos el vaso. Y así distraes la espera. Buenos precios y buenos productos, no podemos pedir más.

El viaje hasta Polán fué algo complicadillo, porque había una niebla espectacular. Más allá de 60 metros no se veía nada. Menos mal que la carretera es estupenda. Supimos que llegábamos a la ciudad imperial porque se abrió un jirón de niebla y vimos el cartel de "Bienvenidos a Toledo". La imagen de la maravillosa Puerta de Bisagra surgiendo entre las brumas blancas fué todo un regalo. Ese ambiente frío (porque hacía mucho frío), invernal y neblinoso le sienta a Toledo como un guante. Pero fué salir de la ciudad y subir hacia los cigarrales y el cielo empezó a abrirse, dejando al descubierto una mañana de cuento: azules intensos, sol, colores de invierno, una gozada.

Habíamos quedado en pasarnos un rato por Casasbuenas después de comprar. Mi querido Julio, como es habitual en estos casos, decidió el viernes por la tarde organizar comida en el pueblo. Y va y llama, todo ufano. Pero nosotros teníamos el cumple de mi amiga Inma por la tarde y además mi jefe de la Ocu se había sacado de la manga un estudio de última hora sobre servicios de reparaciones de urgencias que tenía que hacerse sábado por la tarde y domingo. Se que no le sentó muy bien que no nos quedáramos a comer, pero.... qué le vamos a hacer.

Eso sí, el rato que estuvimos fué estupendo. Cuando llegamos ya habían encendido la chimenea en la cocina y había que llevar leña y maderitas para que el fuego no se extinguiese. Dana había amontonado las hojas del patio en un montón y decidió que sería buena idea quemarlas, pero estaban muy húmedas de la helada nocturna. Pensamos ir quemándolas a poquitos, a base de brasas y dando aire al asunto. Fué una juerga. Cada vez que brotaban llamas, aplaudíamos como locos. Julio y Tomás encontraron un tronco hermosísimo que se dispusieron a partir para la chimenea, pero estaba helado, el jodío, y para colmo el hacha con la que contaban era pequeña y cortaba mal. "¡Viva el gas natural!", resoplaba el Tomi entre hachazo y hachazo, mientras sujetaba el tronco con un pié.

Cuando le tocó el turno a Julio, lo sujetaba con la mano. "No pongas la mano ahí, tío" - sentenciaba el Tomi - "Que si te cortas un pié puedes seguir trabajando, pero si es la mano te tienen que poner una cosa para el teclado". Nosotros nos volvimos para casa a eso de las dos y cuarto y aún no habían aparecido Mila y Fernando, asi que no los vi. Y los que se quedaban tenían ya un hambre de preocupar.

Me dió pena venirme, porque hacía un día precioso, la compañía era la mejor y disfruto enormemente estando en el pueblo. Espero que haya pronto otra oportunidad. A la vuelta, llegando a Toledo, de nuevo reinaba la niebla, que no se disipó hasta poco antes de llegar a casa. Lo cierto es que me lo pasé muy bien. Tareas rurales, decía Cris. "Y por llevar a hacer esto a los niños, en el cole te cobran 15 euros" decía Julio contamplando a mi niña que abanicaba con arte la hoguera para que prendiese. Hemos tenido que echar toda la ropa a lavar. Traíamos un pestazo a humo.....

viernes, 27 de noviembre de 2009

Una semana para olvidar

Al final ocurrió lo que esperábamos desde últimas horas del sábado pasado y mi suegro nos dejó el domingo, cuando al día apenas le quedaba una hora para terminar. Y esto supuso alargar aún más los trámites, la estancia en el tanatorio, aumentar el cansancio, prolongar la despedida. Lo mejor, dentro de la trsiteza general, ha sido que los cuatro hijos han aceptado con bastante entereza lo inevitable. La pena está, pero también la tranquilidad de que han hecho todo lo posible por él, estaban a su lado cuando se fué para siempre y le han despedido juntos, con toda la familia reunida.

Ahora, por primera vez en muchos meses, tanto mi costilla como mis cuñados se sorprenden de poder pensar en hacer algo diferente a cuidar del abuelo. Y espero de corazón que retomen las buenas costumbres cuanto antes, porque se lo merecen después de todo lo pasado. Ojalá mi cuñada Julia pueda, por fín, tomarse esos días que quedaron pendientes en verano para escaparse con su marido a conocer Mérida y Córdoba aprovechando que por ahora cumplen sus bodas de plata. Que mi otra cuñada, Encarna, descanse y aproveche el fín de semana en el pueblo de sus suegros y que camine y respire y vea el cielo abierto. Y que mi cuñado Fernando disfrute, después de aplazarlo dos veces, de la casita de madera en el Pirineo que tanta ilusión les hacía alquilar y que por fín podrán ocupar este puente que nos espera enseguida. Hasta mi marido sonrió el otro día cuando mi prima hablaba del cumpleaños de su hijo, que es ahora en diciembre, para decirle: "ahora ya puedes hacerlo cuando quieras, chata".

En ningún caso quiero que se me entienda que la muerte de su padre les ha supuesto una liberación, porque no es así. Simplemente llevaban desde abril entrando y saliendo de hospitales y residencia, haciendo malabares para que el abuelo no se quedara solo, encerrándose los fines de semana junto a su cama, quitándose horas al sueño y a su vida personal, ayudándole a comer, avisando a médicos y enfermeras, vigilando su medicación. Se merecen descansar también. Se merecen un poco de paz después de tanto sufrimiento.

sábado, 21 de noviembre de 2009

Otro sábado de esperas

Como nos temíamos, ha vuelto a ocurrir. Mi suegro ha tenido que volver al hospital esta mañana con problemas respiratorios y cardiacos. Cada vez pinta peor que la anterior, pero su enorme fortaleza hace milagros cuando los médicos creen que no saldrá de la crisis. Sinceramente, no se que es peor. Bueno, sí que lo se. Es mejor irse sin sufrir, aunque suponga un palo tremendo por lo inesperado para los que se quedan, que ver a quien quieres deshacerse día tras día sabiendo que el desenlace puede alargarse días o semanas.

Asi que aquí estoy, de nuevo sola en casa, tratando de distraerme con la tele o con internet y esperando una llamada que me de alguna pista. Utilizo mi proverbial capacidad de abstracción para crearme, mientras tanto, un universo paralelo. Acabo de ver uno de mis anuncios favoritos. Me encanta la música, la puesta en escena, el vestuario y especialmente los gestos y la chulería elegante del chico protagonista, que, aunque es excesivamente bollycao para mi body (qué mono estaba anoche mi Hugh vestido de Van Helsing a pesar de la infame melenita) reconozco que tiene clase y cierto puntito canalla. Con unos cuantos años más, unos cuantos músculos más y algo de mundo podría ser la leche.

martes, 17 de noviembre de 2009

El Informal

Me encantaba el programa, conseguía que me riera todas las noches, especialmente con las Falsas Tomas Falsas de las que he encontrado un recopilatorio genial. No os perdáis a Bruce Lee buscando el baño y a Errol Flynn soltando burradas en la escena del balcón. Empecemos el martes con alegría, demonios, que para malos ratos ya tenemos muchos.

martes, 3 de noviembre de 2009

No me la quito de la cabeza

Desde que el otro día comentaron en las noticias el hallazgo en Youtube de esta cancioncita, se me ha metido entre neurona y neurona y ahí se ha quedado. La busqué, la escuché entera y a los Favoritos que fué de cabeza. Supongo que ya la habréis oido por todas partes, pero la dejo aquí colgadita para que bailemos todos a una. Yo sigo cantando mientras...

domingo, 1 de noviembre de 2009

Me "diele" el pelo....

Tal cual. Así lo dijo mi sobri pequeño, mi Mariete, ayer, cuando llamé a mi hermanísima para pedirle una receta. Le había llevado a cortar el pelo y el peluquero le había colocado su escaso flequillo con gomina hacia arriba. Mi adorado tiquismiquis notaba aquello raro y se lo tocaba y se lo tocaba con aprensión. Mi hermana y yo tratábamos de seguir la conversación, pero el peque no dejaba de quejarse, aunque su madre le repetía constantemente lo guapo que estaba. "Está largo y duro" medio lloriqueaba. "¡No me 'busta'!", insistía. Como debió ver que su mami pasaba del tema, empezó a usar el chantaje emocional. "Me 'diele' el peloooooo, quitamelooooooo".

Esto va a pasar a los anales de las definiciones de Mario acerca de sus enfermedades. Está el básico "me duele la 'tetripa' mucho" mientras se señala la frente. O ante cualquier pupita el socorrido "me duele la sangreeeee". Es genial mi niño.

sábado, 24 de octubre de 2009

¡¡Enhorabuena, señora profesora titular!!

















Ayer fué un gran día para mi amiga, para mi Mila. Por fín podría defender ante el tribunal su proyecto para la plaza de profesora titular en la Facultad de Geografía de la Complutense, después de una temporada de nervios, de mucho trabajo, de desesperarse, de escribir, de borrar, de quitarle tiempo a todo. La cita era a las 11 de la mañana en el Salón de Grados de su Facultad y allí estuve (llegue tarde, lo confieso, aunque por suerte no habían empezado, porque el maldito Murphy estuvo colgado de mi brazo toda la santa mañana) para asistir a la conferencia.

Se compuso el tribunal, Mila se colocó en su sitio y el público en general nos fuimos sentando detrás de ella. Había una gran pantalla donde íbamos a ver las imágenes de la conferencia ("Qué suerte, le dije a Dana confidencialmente, por lo menos va a haber fotos", convencidas como estábamos de que no nos íbamos a enterar de nada, que eso de la Cartografía y Teledetección nos suena a hebreo antiguo). Y oye, craso error, que yo entendí muchas cosas, asi que un aplauso para mi amiga que consiguió tal milagro. Que me enteré de que había una cosa que se llamaba Corine, y otra que sonaba a Isaso o Sosias o algo así (perdón, perdón por mi ignorancia) y otra Urban Atlas, que tomaban imágenes por satélite para ver cositas de la superficie y establecer zonas urbanas y de industria y de ocio y agrícolas y esas cosas y luego se hacían análisis comparativos. Creo. Me acabo de dar cuenta de que he hecho un resumen penoso, pero ya lo explicó Mila muy requetebien. Tan requetebien, que en el receso para un descansito el presi del tribunal dijo que había sido una pasada.

Luego hubo preguntas a la ponente y sobre todo felicitaciones por parte de los miembros del tribunal, que me la pusieron por las nubes. No se merece menos. Y hasta Juan Córdoba, su "jefe", compañero, amigo y presi del tribunal consiguió que Dana y yo tuviésemos que sacar los clinex a todo correr. Eso no se hace con la familia y amigas, Juan, vamos, a la porra el rimmel. La pena fué que ni Dana ni yo pudimos quedarnos a la resulución final, porque tuvimos que salir zumbando, que nos tocaba trabajar. Sabíamos que iba a ser positiva, pero nos hubiera apetecido oirlo y poder aplaudir, como es menester en estos casos.

Por la noche, nos citó a todos en casa para cenar y tomarnos una copilla para celebrarlo. Pasamos una velada muy agradable y hasta hubo ratos en que me reí con Julio como una mema a costa del mono onanista, de los langostinos que te miran, de las alergias con "pompas" y de las luchas de los Barriguitas. Risa tonta no provocada por alcohol etílico ninguno, que me limité a la Coca Ligh y al queso de cabra, lo prometo.





Ya lo tienes, Mila, ya es tuyo. Lo has luchado, lo has trabajado, has demostrado de lo que eres capaz, que es mucho. Todo el sacrificio de tantos años, todo a lo que has renunciado y por lo que has soñado hoy es un luminoso resultado. Espero ver las notas cuanto antes, porque las pienso colgar aquí más tarde o más temprano para que adornen como un diamante esta paginilla. Enhorabuena, querida. Haces que me sienta muy, muy orgullosa de ser tu amiga.

jueves, 22 de octubre de 2009

Ataque de risa

Vale, ya se que me vais a decir que menuda chorrada, pero es que fué verlo y oirlo y que me entrase un ataque de risa de esos que me dan de tarde en tarde, pero que no puedo parar. Y una hora después, aún me acuerdo y me vuelve a dar la risa.

Estaba viendo El Hormiguero y salieron Juan y Damián con su colección de revistas chorras, que me gustaría a mí saber dónde las compran. Tras reirse bastante con una dedicada al surf pero sólo para chicas, le tocó a una de arqueología y pusieron esta foto de Ötzi, el hombre que vino del hielo:



Y va el idiota de Juan y dice: "Nosotros le hemos bautizado como el hombre que murió bailando la Macarena"

Que sí, que es una memez, pero qué risa, por favor...

jueves, 1 de octubre de 2009

Les Luthiers, siempre geniales

A pesar de mi ya conocido repelús y manía al acento argentino, a Les Luthiers les perdono eso y todo por lo que me han hecho reir. Menos mal que tenemos al Youtube para recordar momentos estelares de esos que te arrancan la carcajada y no puedes parar. He elegido dos que me encantan. Que los gocéis tanto como yo.



sábado, 26 de septiembre de 2009

Teresa (Segunda parte)

Eran muchas las noches, especialmente cuando llegaba el buen tiempo y se acostaba más tarde, en las que Teresa se despertaba envuelta en un grito y saltaba de la cama, convencida de haber oido sonar el teléfono en la quietud de la madrugada. Debían pasar un par de minutos para que se calmase y tomase conciencia de que de nuevo su mente jugaba con ella, devolviéndole sonidos del pasado que se le clavaban en medio de la frente. En esta ocasión eran las cuatro y cuarto. Qué lastima de casi dos horas de sueño desaprovechadas, pensó mientras se desplomaba de nuevo sobre la almohada con el corazón retumbándole en el pecho y el susto empujando desde detrás del estómago. A Teresa le daba una rabia inmensa no poder hacer frente a sus propios fantasmas, tenerlos allí siempre consigo, siguiéndola hasta cuando dormía. Clavó la mirada en el techo, donde reinaba una bombilla pelada que colgaba de un cable. Tengo que decirle a la sobrina de Rosa que me traiga una tulipa barata de la tienda en la que trabaja, se recordó dándose la vuelta para colocarse mejor y tratar de conciliar de nuevo el sueño. Pero sabía que eso era imposible. El sonido del teléfono que llegaba desde su ayer podría mantenerla en vela hasta que el infierno se congelase.

El servicio dormía aparte, en unas habitaciones contiguas a la cocina de la planta baja, por lo que no pudieron enterarse del timbre del teléfono sonando una y otra vez. Teresa se había despertado de golpe y casi se cayó de la cama, aterrada ante aquel sonido inusual e insistente en el silencio de la madrugada. El aparato estaba en la mesilla del otro lado, la de su marido y Teresa reptó por la cama para llegar a él y callarle de una vez por todas. Marcos no había llegado aún, pero eso no era ninguna novedad. Los jueves solía quedarse en el club de campo a tomar unas copas y echar unas manitas de pocker con los amigos. Descolgó con dificultad, ya que la impresión aún le paralizaba un poco y contestó un "dígame" bajito, como si la hora sólo invitase a hablar en susurros. De las palabras que le llegaron desde el otro extremo acertó a distinguir Guardia Civil, terrible accidente y lo lamento mucho, señora. Teresa quedó un momento perpleja y sólo acertó a preguntar si no se habían equivocado de número. Tiene usted que venir al Anatómico Forense, señora, es duro pero hay que reconocer el cadáver y hacerse cargo de los trámites, le dijo la voz oficial. No venga sola, avise a alguien, este va a ser un trago difícil, le aconsejó con tono menos formal.

De los dos días siguientes Teresa apenas recordaba nada. Sólo el color caoba oscuro del féretro y el empalagoso olor de las miles de flores engarzadas en coronas que se le metía hasta los hígados y le hacía permanecer en una nausea constante. Su hijo mayor, con catorce años, llorando desconsolado en una esquina sin que ella fuese capaz de abrazarlo en su negación de la evidencia casi catatónica. Y el pequeño ausente, en casa de sus padrinos, para que no tuviese que pasar por un trance tan penoso sin haber cumplido los diez. Se había instalado el velatorio en el salón de su casa y Teresa fué consciente apenas del constante entrar y salir de una marea de gente que a veces le oprimían la mano y a veces le lloraban sobre el hombro. Luego sólo oscuridad. Su cuñada le dijo después que se desmayó en medio del pasillo y que tuvieron que subirla para acostarla y que el médico le diese un sedante.

Pasaron días sin mañana ni tarde, sólo sábanas y caldo de gallina en el paladar hasta que una noche el teléfono volvió a sonar. Sólo era una equivocación, pero devolvió a Teresa a la realidad y , con ella, el dolor, la certeza, el llanto desgarrado. Ni siquiera para eso tuvo tiempo. Antes de que cumpliese un mes de la muerte de Marcos se presentaron en su casa un notario, tres señores muy trajeados y circunspectos y un sargento de la Guardia Civil. Teresa se alegró interiormente de que sus hijos estuviesen pasando el mes de julio en casa de sus tíos, en la playa. Se sentaron en el gabinete, junto a la biblioteca y bien a las claras se veía que todos aquellos caballeros no sabían por dónde empezar. Teresa, de negro y sin ganas de nada, sólo esperaba. El caudal de información se fué desbordando durante dos horas. No se trataba de un accidente: Marcos se había empotrado contra un muro por propia voluntad, acelerando el coche al máximo. El suicidio anulaba todas las pólizas de seguro que tenían contratadas y que les habrían reportado un importante capital. Y seis bancos diferentes estaban a la espera de cobrar las cuantiosas sumas que el marido de Teresa había ido solicitando para cubrir sus desastres en bolsa, las dos hipotecas sobre la casa y las deudas de juego.

La determinación con que Teresa se enfrentó a todo aquello le sorprendió hasta a sí misma. Se vió cada vez más sola, ya que todos los que decían ser sus amigos le volvieron la espalda y se negaron a ayudar en el pozo sin fondo de su desgracia. Vendió primero los tres coches que aún tenían en el garaje. Luego la casa y la finca en el campo, donde pasaban los fines de semana. Pero apenas cubría la tercera parte de la deuda. El hermano de su marido y su cuñada, apelando a su responsabilidad como madre, le pidieron que les dejase hacerse cargo de los estudios de los niños en el colegio privado al que iban los suyos, allá en el norte, un internado de élite del que saldrían para ir a la universidad. No supo decir que no y de la noche a la mañana dejó de oir la voz de sus hijos en el silencio cada vez más inmenso de la casa. Sin saber qué mas hacer acudió al mejor amigo de su marido, que tenía una inmobiliaria, para vender su casa. Todo fué rápido y eficaz y alcanzó un precio respetable, pero aún faltaba dinero. Al final consiguió que el banco se lo aplazase en dieciocho años siempre y cuando demostrase que tenía un trabajo. Se comió la vergüenza y pidió a los que consideraba amigos una oportunidad. No es posible, Teresa, le decían. No sabes hacer nada, ni hablas idiomas ni has hecho otra cosa en tu vida que cuidar de tí y de los tuyos con ayuda de criadas. No nos sirves.

Cuando Teresa entró por primera vez en su nuevo hogar, un bajo interior de una población cercana a la capital, se hundió un poquito. La primera vez que llegó a casa con las manos agrietadas por el amoniaco y el agua fría, dejó caer algunas lágimas. La primera vez que no dejaron que sus hijos se pusieran al teléfono con una excusa banal se derrumbó en su desvencijado sillón y se hartó de llorar. Cuando la grisácea luz de la mañana sacó a Teresa de su cueva de pena, miró por la ventana, hacia el cuadrado de cielo que se atisbaba por encima del patio y decidió que ya estaba bien. Llevó a una tienda de segunda mano los pocos trajes de marca que le quedaban y su abrigo de nutria y con lo que le dieron puso una transferencia a la cartilla de sus hijos. En el mercadillo de los miércoles, su reciente descubrimiento, se compró cuatro trapitos apañados y acordes con su nueva situación. Las cinco horas de limpieza en la galería de alimentáción se sumaron a otras cinco por la tarde en unas oficinas.

Aprendió el valor del dinero, aprendió a fregar con tanta dedicación que sus jefes la felicitaron, aprendió a vivir con lo justo mientras engordaba la cartilla de sus hijos a poquitos y pagaba al banco, aprendió a pensar lo menos posible. Se convirtió en una de las muchas mujeres casi invisibles para el resto de la humanidad que salen de su casa a las cinco de la mañana para llevar algún dinero a casa a costa de su salud y de tragarse las lágrimas. Y una tarde, cuando una de las compañeras de bata azul y lejía le ofreció tomarse un café con el grupo de limpiadoras en él pequeño bar de la esquina, a la salida del trabajo, Teresa aprendió de nuevo a sonreir y descubrió que incluso detrás de una vida como la suya, a veces, se esconden pedacitos de felicidad.

Teresa (Primera parte)

Tuvo que mirarlo por segunda vez para creerlo y así y todo le pareció la memez del año:"Martillo rompecristales. Para acceder al martillo, rompa el cristal".Es lo que tenían sus interminables trayectos en la linea de cercanías, que daba tiempo a percatarse de que el mundo está más hecho para los idiotas. O los comodones, que cada vez abundaban más.Teresa se arrebujó un poco más en su abrigo tratando de calentarse a pesar de que la calefacción del tren había hecho que el resto de pasajeros sudasen a mares. El frío era lo peor. No había dejado de tener frío desde hacía quince años, ni siquiera en los eternos veranos de Madrid, cuando el sol aplasta contra el suelo cualquier cosa que goce de un asomo de vida y marquesinas y farolas dejan de tener sombra por unos instantes, como si quisieran escapar de su fatal destino abrasador. Se miró las mangas gastadas y raídas con resignación, pensando si quizá este año sería posible comprar un abrigo nuevo aunque fuese en el rastrillo. Claro que en noviembre tenía el cumpleaños de sus dos nietos y ella bien sabía que los padres de las criaturas esperaban el regalo. "Manda dinero, mamá, que los chavales tienen de todo. Ya se lo guardamos en la cartilla".

Hacía más de dos años de la última visita de su hijo el mayor. Vino a presentarle a su mujer, que ya estaba embarazada de tres meses. Le hubiera gustado tanto asistir a la boda... No por ser la madrina ni nada de eso, faltaría más, que sus hijos ya tenían a quien acudir para tales asuntos, sino para ver de nuevo la felicidad que rodea a los que parecen tener todo, para volver a sentirse parte de un ambiente selecto, para sonreir con gracia y rechazar con un suave movimiento de mano el canapé de caviar. Su hijo no quiso que se encontrasen en su casa y marcó la cita en una cafetería del centro, de esas que sirven chocolate con espuma de vainilla y pastelillos de dulce de calabaza. Se recordaba a sí misma retorciendo entre sus manos el bolsito de plástico imitando charol que se había comprado en los chinos el día de antes y rezando porque fuese su hijo el que pagase la cuenta, porque apenas le quedaban veinte euros para acabar el mes. Todo fué forzado, glacial y completamente absurdo y los tres cuartos de hora en que estuvieron frente a frente se le convirtieron a Teresa en pura angustia. No veía la hora de salir de allí, de huir de las miradas de desprecio con que la recorrían, fijándose, sin duda, en su blusa de saldo desgastada por el cuello. Supo que los gemelos habían nacido a través de una carta muy formal de su nuera en la que le dejaba caer que sería muy bueno que contasen con un detalle de su abuela paterna para lucir en el bautizo:

"....No le decimos que venga a la ceremonia porque ya sabe donde vivimos y es un largo viaje para usted y sus años. Además queremos una celebración íntima, algo sencillo, ya nos conoce, y sabemos que para usted todo esto supondría un gasto excesivo..."

Supo de la sencillez del bautizo por la página de sociedad del periódico, donde hablaba de los más de ochenta invitados y el elegante lugar del ágape. Al menos, pensó mientras se frotaba con rabia las mejillas para no llorar, los niños llevaban puestas las medallas que les envió.

La voz metálica de la señorita de megafonía le devolvió al ahora y a la escalera mecánica que la subía traqueteando al mundo exterior. Esperaba causar buena impresión a toda costa y que le diesen el trabajo. Era sólo para los sábados, pero pagaban bien por las seis horas de limpieza y Teresa necesitaba el dinero casi con desesperación. Si todo salía como esperaba, sólo le quedarían libres los domingos y casi era un lujo, aunque una conocida le había hablado de ir a limpiar el bar de la peña taurina esos días, para poner orden antes de abrir para el aperitivo. Pensar en el día uno de cada mes era como frotar una llaga con sal, pero había que terminar de pagar la deuda como fuese y ya sólo quedaban tres años.El viento y la lluvia estuvieron a punto de hacerle caer cuando salió de las entrañas de la tierra para cruzar la avenida. Abrió el paraguas sólo para percatarse de su inutilidad con semejante vendaval y dió toda la velocidad que pudo a sus castigados pies para llegar cuanto antes al portal deseado. Le vino a la memoria cómo ella y su prima, con apenas quince años, acodadas en la ventana del salón de su casa y con el calor de la gran chimenea a sus espaldas, se reían y burlaban del jardinero mientras el buen hombre trataba de atar unos rosales en medio de una tormenta descomunal. Qué poca sensibilidad se tiene a esa edad, se reprochó mentalmente. Y más cuando no te falta nada, le susurró su conciencia chirriando como una puerta oxidada.

Eran más de las ocho cuando entró de nuevo en su casa. La tarde había corrido deprisa y ya hacía mucho que era de noche. Teresa odiaba el invierno, no sólo por el frío, sino porque parecía cortar los días como una guadaña, dejándolos reducidos a unas escasas y tristes horas de luz. Sin quitarse el abrigo, encendió la estufa de butano y puso un cazo con agua a calentar para hacerse una sopa de sobre que le entonase un poco. Sacó del bolso un juego de llaves nuevecito con un llavero en forma de corazón mientras sonreía levemente. Le habían dado el trabajo. Quizá sí se comprase un chaquetón en el mercadillo después de todo. De esos con el cuello alto y que imita piel, que parecen muy abrigados. Encendió la tele para tener compañía, se sentó junto a la estufa y volvió a recordar el tacto de la seda, el sabor de un buen café. Su memoria seguía tan transparente como siempre. Volvió allí, a la vida caliente y regalada olvidando, por unos minutos, que de eso hacía ya quince años....

miércoles, 9 de septiembre de 2009

¡¡Nos espera un gran sábado!!

Mi hermana y yo hemos tenido una puntería espectacular para los nacimientos de nuestros hijos: uno mío y uno suyo en agosto y otra mía y otro suyo en noviembre. Y con 10 días de diferencia, para más inri. Arturo el 11 de agosto y Mario el 21. Ale el 15 de noviembre y Blanca el 25. Toma ya. Fastuoso. Solemos juntar los cumples dos a dos y montamos fiestuqui comunal, para goce y disfrute de las Moreno y familias en pleno.

Pero este año, además, tenemos una fiesta aún con más homenajeados: mi tío Manolo, que los cumple el 4 de agosto, y mi primo David que los hace el 28. Cuatro cumples, cuatro, que pensamos lidiar con salero y desparpajo. Hemos decidido que mi casa sea el punto de encuentro familiar, porque como Manolo anda recién operado Mariví esta agotadita, pero el lugar es lo de menos. Respecto a las delicias culinarias, nos las hemos repartido entre las tres, Mariví, hermanísima y yo, para ponernos como el tenazas. Además he encontrado una tienda nueva cerca de casa cuya especialidad son los cafés y los tesesitos, asi que he comprado un café de Colombia que huele espectacularmente bien.

Vale que va a ser un despendole de regalos y la cosa se va a asemejar mucho a nuestros fantásticos días de Reyes, pero mira, que nos quiten lo bailao. He comprado también montones de vasos y platos de plástico, porque lo montamos tipo catering y luego se acaba de recoger mucho antes, dónde va a parar. Y es posible que mi hermanísima se anime y traiga para hacer pucha de cava, para redondear. La verdad es que me apetece un montón, a pesar de la paliza en la cocina que me supone. Me encanta vernos juntos, reirnos juntos, hablar a voces, achucharnos como osos amorosos, chincharnos a ratos, tomarnos el pelo e, incluso, rememorar anécdotas que ya nos sabemos de memoria pero que cada vez suenan diferente.

Va a ser estupendo, llevamos desde junio sin juntarnos en este plan, hemos ido y hemos vuelto de vacaciones, tenemos mucho que contarnos. Ya sabes, Luis, si no tienes planes.... puente aereo, que te lo vas a pasar pipa.

domingo, 6 de septiembre de 2009

Me está apeteciendo un cine

A ver si lo consigo. Recordar la última vez que fuí al cine. Y no me hagáis la gracia de si me molestaba el tipo que tocaba el piano, que eso es muy viejo. Creo que fue cuando llevamos a mi rey particular a ver "300" y claro, entre que voy poco al cine y el despliegue muscular de sus imponentes protas, pues todavía ando ciertamente ojiplática. Pero la vuelta de vacaciones me ha traido a las retinas tres pelis, de momento, que me encantaría ver: "Agora", la nueva de Amenabar, "District 9", producida por el genial Peter Jackson y "Gamer", que no se quién la dirige y lo cierto es que me importa un pimiento. Porque lo reconejo, queridos, me ciega de nuevo la pasión. Su prota es el ínclito macizorro Gerard Butler. Sí, sí, mi Leónidas del alma. Además, y si eso es posible, está aún más potente. Buf. Sudores me entran cada vez que le veo en la escena sin camiseta y eso que es muy breve para hacerme sufrir.

He conseguido los trailers largos en Youtube para ponerme los dientes aún más afilados. El de "Agora" es fascinante, con unos escenarios apoteósicos. El de "District 9" tiene toda la pinta de anunciar una peli de acción para disfrutar y admirar los efectos especiales. El de "Gamer" pues, con franqueza, parece el avance de un nuevo videojuego (aunque basicamente se trata de algo similar), pero ese Gerard tirando de ametralladora y luciendo físico hace que me olvide del resto. Supongo que para ésta tendré que acabar esperando al dvd si alguien no me la piratea antes, pero soy paciente. Me iré limando los incisivos y ensayando nuevas burradas piropeadoras hasta entonces.

Con lo que me gusta a mí ir al cine... Y ahora van mis hijos con amigos o primas y espero a que me lo cuenten, porque con el precio que te clavan aquí más las palomitas y las Coca-Cola de rigor, lo de ir los cuatro es algo rozando la utopía. Me sale más barato, casi, ir a cenar. Pero cuánto echo de menos encerrarme en mi burbuja de oscuridad y sonido estrepitoso y perderme y vivir en paralelo y gozar y reir y llorar. Hasta aplaudir cuando ganan los buenos, que ya conocéis mi vena horteroemocional.

Ah, pues no, ahora recuerdo que la última vez fué para ver "Kung-Fu Panda" en el Kinépolis, invitados por mi Tita Ví y HP, para el preestreno. Gratis la entrada, las palomitas y la Coca-Cola de medio litro, qué majos los de HP, a ver cuándo repiten. Os dejo los trailers, para que os pongáis al día.





lunes, 31 de agosto de 2009

Un regreso atípico

Esta mañana hemos vuelto de nuestras vacaciones en Almenara. Quince días de sol, vagancia, algunas visitas culturales (lo del teatro romano de Sagunto y su reforma me lo reservo para un post a todo color, porque es de traca) y coche hasta para ir a comprar el pan. Hemos tomado el sol y nos hemos bañado muchísimo, que las temperaturas acompañaban. Y aunque nuestra búsqueda de chiringuitos con tapas ricas ha sido poco fructífera, al menos la horchata estaba deliciosa.
Pero ayer, el volver de la playa, tenía un mensaje en nuestro móvil y otro en el de mi hijo. Mi amiga Mila me decía que la llamase, que no era urgente, pero que me tenía que decir una cosa. Y me eché a temblar. Generalmente este tipo de mensajes no traen ninguna buena noticia. Así fué. Mila me dijo que la madre de nuestra amiga Alicia había muerto de forma repentina e inesperada esa misma mañana. Hoy, en el tanatorio, hemos sabido que ha sido un infarto fulminante. Se me cayó el mundo a los pies, tanto por mi amiga como por los recuerdos que se me agolpaban detrás de los ojos. Otra vez en verano. Otra vez. Conocía a la madre de Alicia de siempre, desde el cole, y aunque en los ultimos tiempos apenas la había visto, a veces había hablado por teléfono con ella. Siempre vital, enérgica, llena de optimismo y fuerza, cariñosa, diferente, y sobre todo auténtica, interviniendo en montones de asociaciones vecinales y movimientos sociales de Getafe. Y ahora, encantada con sus nietos, viviendo una nueva vida a través de ellos.
Esta tarde hemos estado a acompañarla. A Alicia y a sus hermanas, María José y Ana. Allí estábamos los amigos de siempre, tratando de tragarnos la pena porque Alicia quiere ser fuerte y no llorar ni hundirse. Tratando, especialmente Mila, Dana y yo, de que no nos viese las pocas lágrimas que podíamos dejar caer sin que nos regañase. "Si lloras tú, lloro yo y no quiero". Sabemos que Alicia es fuerte, que tira para delante con lo que haya, pero por desgracia éste es un golpe que nos deja tambaleándonos durante mucho tiempo. Por experiencia sé que lo peor está por llegar, cuando la ausencia sea tan tangible que se convierta en un vacío insoportable. Pero también sé que el tiempo, aunque no cure las heridas, las va cubriendo de una capa de recuerdos que las hace más soportables. Vamos a estar con ella en cada paso que de, para que no tropiece del todo, para no dejarla caer. Porque somos sus amigos y la queremos. Siempre.

martes, 11 de agosto de 2009

Feliz cumpleaños, cariño mío.


Hoy, 11 de Agosto, mi niño cumple 16 esplendorosos años. Exactamente a las 12 y 56 minutos del mediodía y con un calor abrasador, como hoy. Parece mentira lo selectiva que puede ser la memoria porque lo primero que me viene a la cabeza es su carita, su escaso pelo rubio, los deditos de sus manos que se metía en la boca. Y que no podía dejar de mirarle allí en su cunita de metacrilato a pesar del cansancio, del dolor, de los puntos dados a lo vivo y de las ganas de llorar que me ahogaban el pecho. Recuerdo que lloriqueaba en la sala de recuperación y que me moría por cogerle y abrazarle. Quizá por eso, cuando me lo dieron por fín, no quería soltarlo.


Aún sigo abrazándolo con ganas, a pesar de que casi me saca una cabeza. Es un adolescente en toda regla, con su puntito contestón, pero sigue siendo especialmente cariñoso y le encantan mis achuchones o que me vaya con él a ver la tele a su cuarto para tumbarnos juntos en la cama y reirnos un rato. Cumple con las normas que le marcamos sin demasiados peros, llega a su hora, cuida de su hermana y sus primos cuando es necesario, hace recados, friega platos, recoge su habitación y lleva más o menos bien el curso. Me siento muy afortunada por que sea como es, porque viendo lo que hay por ahí, lo cierto es que tengo una joya reluciente.


Mi tesoro tiene nombre de rey legendario, adora los castillos y las catedrales, las ruinas, las excursiones, el baloncesto, correr, los comics de Naruto, la Play Station, los AC DC, Mago de Oz y los Kiss, los museos, el aire libre, messengearse con sus amigos, las pelis de acción, los videos de trompazos. Y se rie a carcajadas, feliz, sin pensar en mañana ni en lo que pasará dentro de un rato. Crece sano y sin miedos.


En días como hoy, en que en cierto modo yo también cumplo años, le miro y me siento terriblemente orgullosa. Se que he cometido muchos fallos, que muchas cosas las podría haber hecho infinitamente mejor, que a veces he perdido los nervios, que en ocasiones he sido un perfecto desastre. Pero su sonrisa es igual que la que lucía cuando apenas era un bebé. Mi mayor empeño ha sido que los recuerdos que mis hijos conservasen fuesen felices, porque se muy bien las heridas que el pasado deja. Ahora me fascina escucharle contando cosas que hemos vivido y me emociona que recuerde una gasolinera antes del amanecer, camino de la playa, cuando compramos donuts recientitos. O cuando me subí con él a una montaña rusa. O cuando se tumbaba sobre mi tripa, embarazada de su hermana, y le contaba cuentos.


Feliz cumpleaños, mi vida. Te quiero y te querré siempre.

Nadie nunca lo expresó como ellos.

SONETO V - GARCILASO DE LA VEGA

Escrito está en mi alma vuestro gesto
y cuanto yo escribir de vos deseo;
vos sóla los escribistes; yo lo leo
tan solo que aún de vos me guardo en esto.

En esto estoy y estaré siempre puesto
que aunque no cabe en mí cuanto en vos veo,
de tanto bien lo que no entiendo creo,
tomado ya la fé por presupuesto,

Yo no nací sino para quereros;
mi alma os ha cortado a su medida;
por hábito del alma misma os quiero;

cuanto tengo confieso yo deberos;
por vos nací, por vos tengo la vida,
por vos he de morir, y por vos muero.


ELEGÍA A RAMÓN SIJÉ - MIGUEL HERNÁNDEZ

Yo quiero ser llorando el hortelano
de la tierra que ocupas y estercolas,
compañero del alma, tan temprano.

Alimentando lluvias, caracolas,
y órganos mi dolor sin instrumento,
a las desalentadas amapolas
daré tu corazón como alimento.
Tanto dolor se agrupa en mi costado
que por doler me duele hasta el aliento.

Un manotazo duro, un golpe helado,
un hachazo invisible y homicida,
un empujón brutal te ha derribado.

No hay extensión más grande que mi herida,
lloro mi desventura y sus conjuros
y siento más tu muerte que mi vida.

Ando sobre rastrojos de difuntos,
y sin calor de nadie y sin consuelo
voy de mi corazón a mis asuntos.
Temprano levantó la muerte el vuelo,
temprano madrugó la madrugada,
temprano estás rodando por el suelo.

No perdono a la muerte enamorada,
no perdono a la vida desatenta,
no perdono a la tierra ni a la nada.

Quiero escarbar la tierra con los dientes,
quiero apartar la tierra parte a parte
a dentelladas secas y calientes.

Quiero minar la tierra hasta encontrarte
y besarte la noble calavera
y desamordazarte y regresarte.

Volverás a mi huerto y a mi higuera;
por los altos andamios de las flores
pajareará tu alma colmenera

de angelicales ceras y labores.
Volverás al arrullo de las rejas
de los enamorados labradores.

Alegrarás la sombra de mis cejas
y tu sangre se irá a cada lado,
disputando tu novia y las abejas.

Tu corazón, ya terciopelo ajado,
llama a un campo de almendras espumosas
mi avariciosa voz de enamorado.

A las ladas almas de las rosas
del almendro de nata te requiero,
que tenemos que hablar de muchas cosas,
compañero del alma, compañero,

viernes, 7 de agosto de 2009

Bailemos un tango, señor Rickman.

Pues eso, que después de ver lo bien que baila este señor, que parece tan seriote y que se come a quien sea con patatas, que me lo apunto. Alucinado me ha. Y mirad que es un actor que me encanta, tanto haciendo de malo (su Snape de Harry Potter o su malísimo de la primera Jungla de Cristal son para enmarcar) como haciendo de bueno (Sentido y Sensibilidad o Love Actually), pero no me lo esperaba yo haciendo un video con la chica de Texas, que por cierto es una monada, mostrándose tiernito y además bailando en una gasolinera. Y la canción, In Demand, es también preciosa. Un abracito como los que da el señor Rickman me lo pido pero ya. Lo del baile ya se verá.
video

miércoles, 5 de agosto de 2009

Qué final tan hermoso....

Sigo embarcada en mis largos y nocturnos paseos por el youtube, buscando musicas y escenas que me llenen las neuronas de alegría y de algo de tranquilidad. El lunes, gracias a mi bienamado CSI, recordé una maravillosa canción de la ELO, Mister Blue Sky, que me bajé rapidamente con el Vixi, el programilla ese que me ha cargado Mariví para traerte música directamente del Youtube. Bueno, esa canción y varias más, porque empecé a escuchar detrás de mi cerebro aquel doble vinilo con grandes éxitos de este grupo que le regalamos a Mila hace como mil años. Cuando estas cosas ocurren, hay que hacer caso al eco cerebral y hacerte con ellas, que luego la memoria es muy traicionera.

Con las escenas de las pelis, ahora voy un poco a piñón fijo. Las busco divertidas, emocionantes y especialmente sentimentales. Quién me lo iba a decir a mí, que me ponen un Depredador y me ciego. Aunque ayer me metí entre pecho y espalda "El tren de las 3:10" de mi siempre idolatrado (aunque se lave poco) Russell Crowe, con muchos tiros, muertitos y Russell haciendo de malo maloso asesino. Para escapar un poco, a ver si espabilo, porque estoy tan abajo ya que me va a costar un triunfo salir del hoyo. Como una inspiración recordé una de mis películas favoritas de todos los tiempos: "Mucho ruido y pocas nueces", del estupendo señor Kenneth Brannagh, una adaptación al cine de una obra corta de Shakespeare (que se lee Chopenjauer). Es una maravilla. Si no la habeis visto nunca, os la recomiendo. Desde la prodigiosa escena inicial hasta el último minuto es una delicia para los ojos. Y es toda ella, realmente, una historia de amor o más bien varias entrelazadas, con hermosos caballeros vestidos de época y lindas damas de vestidos blancos en el paisaje sin igual de Messina. Denzel Whasington, el propio Brannagh, Emma Thompson, Robert Sean Leonard, Michael Keaton y Keanu Reeves la protagonizan.

La escena final, que por fín conseguí para mi propio regocijo y la alegría inmensa del fabricante de pañuelos Clinnex, es una de los más bonitas, sentidos, alegres y luminosas que pueda recordar. Yo me hincho a llorar siempre, claro, y más ahora con la que está cayendo. Por favor, fíjaos bien y escuchad la música, disfrutadla, dejaos transportar. Durante tres minutos es una inyección de felicidad.

sábado, 1 de agosto de 2009

Necesito animarme....

Con el mes de julio tan feliz que yo me prometía, cagontó. Y eso que lo empecé de cine, cumpliendo mis planes a rajatabla: trabajo de OCU por la mañana y piscinita bronceadora y relajante por la tarde. Además mis dos fieras colaboraban mucho en este planning: cada cual con su pandi y así me dejaban unas horitas de nirvana en soledad, que siempre viene muy bien. Pero el destino y la salud tienen jugarretas de lo más puñeteras y el abuelo cayó malito de repente. En medio del mes. Y aquí es donde todo comenzó a desmoronarse. Hasta la posibilidad de mi tan ansiada playa se esfumaba por momentos. Por suerte las cosas, para que el puñetero Murphy sufra una apoplejía del disgusto, parece que se han enderezado y el abuelo, tras el alta, ingresará en una estupenda residencia cerca de casa.

Cuando estoy muy nerviosa me bloqueo. Pero no a la hora de cumplir obligaciones, para lo que debo llevar el piloto automático, sino a la hora de crear mundos paralelos personales. Crear. Plasmar. Escribir. Eso es lo que más me relaja del mundo y con los niveles de adrenalina por las nubes, es la parcela que se resiente por encima de todas. Hoy, que la cosa parece algo más tranquila y los malos rollos empiezan a ser vistos con cierta resignación, me he pegado una pechada de Youtube fastuosa. He visto vídeos, trozos de pelis, trailers... y al final he decidido dejar aquí dos joyas de mis adorados Monthy Phyton, que siempre consiguen hacerme sonreir. Eso y la péli que ponían en la 1, con mi Hugh Jackman luciendo bello y sabrosón, han contribuido a la mejora sustancial de mi maltracho ánimo. No es que sea para echar campanas, pero creo que hoy dormiré un poco mejor. Aquí los pego, para que os lo paseis tan bien como yo.



domingo, 19 de julio de 2009

Contador, Contador, Contadooooooor!!!!



Todos los que me conocen lo saben y para el que no lo sepa lo declaro a grandes voces: soy Pericoadicta y Delgadomaniaca. Creo que algunas de mis jornadas de verano más gloriosas me las ha dado este ciclista, que conseguía que me olvidase de todo y me mantenía pegada a la tele o a la radio (hasta que empezaba la retransmisión) completamente autista al resto del mundo y de lo que me rodeaba. Sólo me faltaba subir a Navacerrada y empujarle la bici. Cómo disfrutaba, sufría y gritaba cual posesa. Le he tenido siempre un gran cariño, porque además me parece un tipo estupendo y buena gente y aún conservo mi carpeta de la facultad, forrada toda enterita con fotos suyas. Y que conste en acta que lo mío no era pasión desenfrenada de Pedro como hombre, sino que me provocaba una ternura especial, me caía tan simpático que siempre he creido que habría sido un amigo estupendo.

Contagié a mi madre y a mi hermana de la fiebre. En mi madre, la enfermedad llegó al punto de que, si no ganaba Perico, perdía interés en la etapa en cuestión. Lo resumía diciendo que "hoy han entrado a mogollón" (sprint masivo) o "ha ganado un extranjero que se llama raro". Mi hermana trataba de suplir estas carencias y, los días que yo tenía exámenes o clase en la facultad los días de Vuelta o Tour, me escribía crónicas maravillosas en varios folios que me dejaba sobre la mesa, para que no se me escapese ni un detalle. Aún las guardo también, como oro en paño.

De Pedro siempre se ha dicho (hasta él lo ha contado) que se le ha querido más por sus desdichas que por sus victorias y hay un mucho de verdad en ello. Fué el primero en dejar las calles desiertas después de comer para verle demarrar espectacularmente en las etapas de montaña, pero también ha tenido una mala suerte de lo más negra. Todavía le recuerdo llorando como un niño en el Tour del 87 al retirarse tras la repentina muerte de su madre. O aquel prólogo en Luxemburgo en que salió tarde (malditos 2 minutos y 40 segundos) por un despiste y un gendarme muy celoso de su deber. O el Tour del 90 cuando una enfermedad intestinal le apartó de toda opción al triunfo (y a pesar de ello quedó 4º).

Que la gente le quería, y le quiere, muchísimo, se vió perfectamente en la Vuelta del 92 cuando todo el equipo del Seguros Amaya se empeñó en pegarse a él, aunque se parase, dejando vía libre a Tony Rominger para ganar. Al jefe de filas del Seguros Amaya, Montoya, que se pegaba a Pedro como una lapa en lugar de defender su maillot amarillo, que terminó perdiendo por cenutrio, cretino y capullo, se le cogió tal tirria, a pesar de ser español, que se le silbaba, se le insultaba y hasta se pedía su quema en la plaza pública más cercana. Por no hablar de los que, directamente, querían lapidarle en directo cuando pasasen por Segovia, que tuvo que salir el propio Pedro en todos los medios de comunicación pidiendo tranquilidad y espíritu deportivo. El pobre Montoya aguantó sólo una temporada más como profesional y se hundió en equipos de segunda fila. Claro que la culpa la tuvo su director, que tenía menos luces que las bicicletas de sus pupilos. Y cualquiera que vea el Tour en la tele, o la Vuelta, puede ver como el nombre de Perico aparece en muchas ocasiones pintado en la carretera, en las subidas a los puertos.

Echaba tanto de menos esos demarrajes de Pedro.... Esa forma de dejarse caer un poquito hacia atrás y de pronto soltar un hachazo seco y salir zumbando cuesta arriba mientras los demás le miraban ojipláticos. El tristemente desaparecido "Chava" Jiménez tenía un estilo similar al demarrar, pero desde entonces nada de nada. Hasta que apareció Contador, renacido de una enfermedad cerebral que casi le cuesta la vida, y me devolvió la alegría y la emoción por el ciclismo, que andaba algo de capa caida desde las victorias de Indurain (que las disfruté mucho, sí, pero le faltaba el carisma y la alegría innatas de Pedro).

Y hoy he vuelto a disfrutar como una vaca loca. Primero por ese ataque de Contador a casi 6 kilómetros de la meta, dejando al pringao rechulo y prepotente de Amstrong resoplando como una ballena varada. Esa forma de subir, de pié sobre la bici, con una cadencia espectacular, aumentando cada vez más su ventaja sobre un Amstrong al que le crecían los enanos y le atacaban por todos lados. Y va el muy g¿*li**""as y manda tirar a un compañero de equipo. Venga hombre. Que llevas a un compañero escapado, subnormaaaaaaal. Así te de una pájara que pierdas media hora, imbécil.



Allí estaba yo delante de la tele, casi de rodillas, dando alaridos, ¡¡¡vamos, vamos, vamos, dale caña, venga bonito, sigue, sigue, que ya va casi un minuto, venga, venga, venga!!!. Escuchaba a Pedro en la tele, emocionado y exultante y casi me parecía recordarme y recordarle en las tardes gloriosas de sus victorias. El fantasma de Amstrong ha perdido 1 minuto y 35 segundos con respecto a Contador y dando gracias a que el puerto no era demasiado largo, porque ha llegado boqueando y derrotado. Anda y que te vayan dando, panoli. Tontolasnarices. Membrillo. Que te pisas la sábana, so fantasmón. Mafioso. Capullo. Cretino.

Qué bien me lo he pasado, de verdad. Aún queda una semana de Tour y pueden pasar muchas cosas, especialmente en la contrarreloj del jueves y la etapa del Mont Ventoux del sábado. Pero yo confío en Contador. Ya ganó una vez, es listo, sabe colocarse bien en carrera y no se fía ni de su padre porque es consciente de que tiene el enemigo en casa. Espero que al chulo del americano no se le ocurra ninguna gracieta, porque si lo hace y le da por venir a España para algo, lo de Montoya va a ser una tira cómica. Además, en Toledo nos queda un museo muy chulo con instrumentos de tortura de la Inquisición para enseñarle personalmente historia, que de eso los americanos no tienen y les llama mucho la atención. Pasa, pasa, Lance, que eso no pincha tanto, tontorron....

domingo, 5 de julio de 2009

Operación bronceado

Con este calor por las tardes sólo puedes hacer dos cosas: chincharte y sufrir o bajarte a la piscina y sufrir bastante menos. Debe haber como un microclima ahí abajo, porque es llegar a la hierbita y la temperatura parece que desciende un poco. Asi que procedo a llenar mi bolsa hippie con la crema protectora, un libro, una botella de agua y el peine, me planto el bañador, el vestidillo playero y las gafas de sol, agarro la toalla king size (me molesta mucho dejar los piés fuera de ella, manías que tengo) y hala, a despanzurrarme al solete.

Pero como cuando llego tengo un calor más que regular, lo primero es el baño. Y hacer algo por el cuerpo serrano, asi que procedo a hacerme unos largos nadando como una posesa hasta que me canso lo suficiente y estoy a punto de echar los bofes por los belfos, que diría mi querida Mariví. Y a la toalla. Esos primeros minutos son impagables. Estás empapada, fresquita, con la respiración alterada y tumbada boca abajo mientras el sol te va secando. Es genial. Una gozada de verdad.

Entonces comienza la fase del moreneo propiamente dicho, con el que tengo que llevar especial cuidado porque tiendo a abrasarme con bastante facilidad. Los años me han ido dando experiencia y ahora ya no me quemo, pero me ando con mucho ojo, me repongo la crema, me mojo de cuando en cuando y cuando ya me pica, me traslado a la sombra. En estos últimos cuatro días he ido adquiriendo un colorcillo realmente saludable. Ya no parezco Vlad Tepes. Y aunque no soy partidaria de decir nada demasiado halagador sobre mí misma, reconozco que el tono me favorece y me hace mejor cara.

Voy a seguir insistiendo, así cuando llegue a la playa estaré con un bronceado estupendo. Para que me dure muuuuucho....

jueves, 2 de julio de 2009

Un pastelazo para estos días de calor.....

Me he tirado buena parte de la mañana escuchando CD's de esos que hace la tira que no escuchas, por aquello de a ver si me daban ganas de hacer cosas. He seguido aplastada por el calor, pero a cambio he encontrado el Chiringuito Mix 1. Qué alegrón para mi body. Y en él, esta canción taaaan romántica y taaaan tiernita, aunque al Castro a veces se le vaya la olla y pegue unos alaridos espectaculares. Ains... el principio del verano me tiene medio lelita...

miércoles, 1 de julio de 2009

La villa de Materno (Carranque - Toledo)




Parece mentira que, a pesar de tenerlo tan cerca, no hubiese pisado el Parque Arqueológico de Carranque hasta el sábado pasado. Todo el mundo me hablaba maravillas de sus mosaicos, de las ruinas, de la excelente labor que se está llevando a cabo es aquel lugar para sacarlo a la luz. Y por fín he podido verlo con mis propios ojos y quedarme literalmente boquiabierta.


Para llegar, el camino es realmente fácil. Basta con ir por la carretera de Toledo (A 42) y cojer el desvío a Griñón. Al poco de pasar este pueblo, que se deja a la derecha, encontramos la indicación del desvío a Carranque a la izquierda, en una rotonda. Desde ese momento las indicaciones de "Parque Arqueológico" se van sucediendo y es fácil seguirlas, aunque había unas obras que obligaban a un desvío provisional. Nada importante, sin embargo. Hay que salir del pueblo y a unos cinco kilómetros encontramos el parking del Parque, un lugar bien preparado, con sitio para coches y autocares (van muchas excursiones de colegios e institutos) y árboles ya crecidos.

Este parking está en alto, situado en una ladera que desciende hasta el río Guadarrama, muy próximo al Yacimiento. Los romanos sabían muy bien dónde colocarse y el agua era una necesidad primordial. Para cruzar el río se ha construido un puente de aspecto moderno y bastante ancho, aunque ningún coche puede atravesarlo como medio de preservación del entorno. Una vez cruzado, el caminito lleva hasta el Centro de Interpretación, dónde se paga la entrada y se accede a la exposición, a la sala de audiovisuales, la tienda, los servicios, la cafetería y la salida al yacimiento.


Pagamos 4 euros por persona, excepto mi gordita rellena que por ser menor de 11 años tenía entrada gratuita (también jubilados y desempleados gozan de este privilegio). Hay una entrada reducida de 2 euros para los propietarios de Carnet Joven, Carnet de Estudiante o grupos de más de 15 personas. El horario de visitas es de 10 a 21 horas del 15 de Abril al 15 de Septiembre y de 10 a 18 desde el 16 de Septiembre al 14 de Abril.

La señorita del mostrador era un dechado de amabilidad y simpatía. Nos facilitó unos folletos y un pequeño planito de la zona y nos aconsejó que, viendo la que estaba cayendo de calor, fuésemos primero al edificio más alejado (la Villa de Materno) e ir volviendo hasta la Basílica, el más cercano al Centro, para terminar viendo la exposición y un audiovisual de

10 minutos acerca del Yacimiento, más que nada porque allí el aire acondicionado estaba funcionando a toda potencia y sería una buena recuperación después del calor insoportable. Y eso hicimos, empapándonos de toda la información que nos habían dado y siguiendo los carteles informativos que eran muchos y muy didácticos.




EL YACIMIENTO

Fué en 1983 cuando un vecino de la zona, paseando, halló por casualidad las ruinas de lo que hoy conocemos como Villa de Materno. Desde las primeras excavaciones se pudo constatar que nos hallábamos ante un descubrimiento único, porque hasta la fecha había pocas y escasas manifestaciones acerca de la importancia que la Hispania Romana tenía en la época más tardía de Imperio.


Lo primero que se encontró fué un mosaico, pero los trabajos fueron extrayendo un conjunto de edificios que en la época, finales del siglo IV, debía ser absolutamente extraordinario. Hasta el momento los edificios excavados son tres:

- LA BASÍLICA.- Es el más rico de los tres descubiertos. Tenía una decoración suntuosa, extremadamente rica en cuanto a materiales y también respecto a la decoración. Los expertos dicen que nos encontramos ante el edificio paleocristiano de planta basilical más antiguo que se conoce. Estaba construida en piedra caliza alternando con líneas de ladrillo a la que se accedía mediante un pórtico al descubierto. Los restos se hallaban cubiertos de una capa de restos de aluvión de más de un metro de espesor, lo que dificultó en gran manera su excavación.


La Basílica estaba compuesta de cuatro partes diferenciadas: un cuerpo alargado o "exonartex", que posiblemente haría las funciones de vestíbulo de entrada y que se encontraba en la entrada principal del edificio. Un gran corredor porticado en su parte central, que originalmente estaría descubierto, con dos pasillos alargados a ambos lados en cuya parte superior se cubrían con un techo de dos aguas, y a ambos lados dos hileras de 12 columnas de mármol de 3,20 metros de altas y cuyos restos aún se conservan expuestos. La planta central tenía un cuerpo en cuya fachada aparecía un gran frontón sujetado por cuatro columnas. Tenía planta de cruz griega (los cuatro brazos iguales) y estaba cubierto por una bóveda decorada con mosaicos. El cuarto elemento era un cuerpo cuadrangular adosado, que se construyó posteriormente y que tenía un patio interior descubierto. Posteriormente a este edificio se le hicieron remodelaciones en las etapas visigoda, árabe y medieval que terminaron por destruir sus funciones originales, aparte de reutilizar los materiales de construcción para otras obras. De hecho, en una de las columnas que se han erigido de nuevo puede verse una inscripción en árabe, algo difícil de localizar si no es siguiendo las indicaciones de los carteles informativos.

Aún se conserva de pié uno de los muros de la cabecera, lo que permite dar a los expertos una visión aproximada del conjunto y confirma el carácter unitario del conjunto y la excepcionalidad del enclave. En esta zona hay una profusión de enterramientos, tanto de la época romana como de siglos posteriores lo que permite calibrar su importancia como centro de culto.


- EL NINFEO.- Es quizá el edificio de más difícil catalogación de los que encontramos en el Parque Arqueológico. Se trata de un pequeño templo de planta cuadrangular, construido sobre un podio y con cabecera semicircular. Al parecer se trataba de una cisterna de agua muy ornamentada o una fuente, aunque también se ha llegado a hablar de un templete dedicado a las ninfas o un pequeño mausoleo familiar.

- LA VILLA DE MATERNO.- Famosa y única por los mosaicos que la adornan, en maravilloso estado de conservación, tiene como curiosidad que el nombre del propietario, Materno, aparece en uno de ellos. Se trataba de un edificio construido en piedra y ladrillo, de unos mil metros cuadrados, cuyas habitaciones estaban dispuestas alrededor de un patio central, cuyos suelos están en su mayoría adornados con mosaicos.


Era una casa dotada con todas las comodidades: agua caliente, calefacción bajo el suelo mediante aire caliente, salas, comedores... El magnífico estado en que se encuentran los mosaicos y su temática los convierten en un conjunto arqueológico de primer orden. Hay que destacar algunos de estos mosaicos por su originalidad: en la parte principal de la casa aparecen temas amatorios como el Rapto de Hylas o La Muerte de Píramo y Tisbe, historias de la mitología romana que ensalzan el amor incluso más allá de la muerte. También el mito de la muerte de Adonis aparece en una de las habitaciones. Pero quizá el más hermoso y excepcional sea el mosaico con el busto de Océano, dios de las aguas, que aparece en una fuente casi en el centro de la casa.

Frente a la entrada principal aparece otro mosaico circular, del que se piensa que recibía luz natural por un lucernario habilitado en el techo para esa misión. Todo este enclave se halla cubierto por una estructura metálica que puede parecer un almacén, pero que es lo mejor para la conservación de los mosaicos. Eso sí, toda la parte superior de las paredes está abierta, sólo cuenta con mallas metálicas, por lo que el aire fluye constantemente. La chica de recepción dice que ellos la conocen como "la fresquera" y es cierto: a pesar de la chicharrera, dentro la temperatura bajaba de forma notable.




EL CENTRO DE INTERPRETACIÓN

Lo que sí ha quedado claro para los expertos, es que el dueño de la casa, Materno, debía ser un personaje de gran peso político y social en esa etapa del Imperio. Lo demuestran no sólo la riqueza de los edificios, sino que entre los objetos encontrados aparece una pata de mesa de pórfido rojo (una piedra rara y realmente cara), material que se traía de Egipto sólo para la nobleza o la familia imperial. Incluso se ha barajado la posibilidad de que fuese familiar del emperador Teodosio. En el Centro de Interpretación podemos ver piezas impactantes, desde hebillas hasta trozos de la decoración de los edificios, cerámica, utensilios domésticos, pedazos de frisos... Y unas fantásticas reproducciones de los edificios tan como debieron ser en el momento de su esplendor. También una maqueta a escala de la Villa de Materno tal y como está ahora.


Bajo cada una de las vitrinas había pequeños expositores donde encontrabas folletos muy interesantes acerca del yacimiento y de las costumbres romanas: su calendario, el modo de vida, el aseo personal, las creencias... Me traje todos, uno de cada, porque me parecieron interesantísimos. Luego nos pasaron a la sala de audiovisuales (qué fresquito, por favor) y nos pusieron el pequeño documental acerca de los edificios encontrados. Todo muy revelador. Después mi gordita me sacó una pulserita en forma de moneda romana (un souvenir, decía que quería) y decidimos volver al coche.

Esta es una visita muy recomendable y sobre todo muy interesante tanto para los que vivís cerca como los que venís de visita. Saldreis con la sensación de haber estado en un sitio único, un lugar anclado a la historia y al tiempo que se nos muestra con un esplendor especial, a pesar del lógico deterioro. Aún se sigue excavando (se ven zonas señalizadas en varios lugares) y es muy probable que se encuentren más pruebas de la importancia del lugar. Entonces volveré, sin duda. Y, como esta vez, merecerá la pena. Eso sí, mejor en otoño.... o primavera.

domingo, 28 de junio de 2009

Lo de este tío es de preocupar....



Hemos estado mi gordi y yo pasando un rato esta tarde en la piscina, aprovechando que no hacía demasiado calor y que los domingos se hacen perezosos. Daba gloria estar entre sol y sombra, al fresquito. Allí hemos estado desde las cinco y media hasta las siete y algo practicando el noble arte del gorrineo despanzurrado sobre toalla (disciplina olímpica cualquier día de éstos). Y cuando hemos subido, la nena se ha ido corriendo al ordenador a chatear con sus amigas, mis costilla ha decidido ducharse y yo me he puesto a zapear tratando de encontrar algo coherente que llevarme a los ojos. Después de un programilla de videos de gente pegándose morrones (lo confieso sin rubor, me da la risa loca ver a la gente cayéndose por doquier), me he dejado llevar por el maldito futbol y he puesto la final de la cosa esa llamada Copa Confederaciones. Hace aproximadamente un mes que me enteré de que existía. Que si la leyenda roja, que si a por ellos, oé, que si nos los vamos a merendar, que la copa es nuestra sin bajarnos del autobús... De momento los yankis dan la sorpresa y empatan a dos con Brasil. ¿Los españoles? Bien, gracias, creo que han ganado el bronce, me he ido al agüita antes de que se consumara el "fastuoso" tercer puesto.

Estoy tomando apuntes, de verdad, para que no se me olvide ninguna de las frasecitas que el calvo de Tele 5 está soltando para la posteridad. El fan de Alonso no, otro calvo. Creo que esta cadena empeora muchísimo la alopecia galopante de sus periodistas. Este calvo del futbol es un pelín talibán, el muchacho. Le falta nada más que salir al campo y empujar a los brasileños. Pedazo integrista. Luego dicen que la gente se pega. Con comentaristas como éste no es de extrañar. Pero lo mejor son las perlas lingüísticas. Y la fijación casi enfermiza con el verbo "meter":

- "¡¡Madre mía, cómo mete el cuerpo este jugador!!" - Esto dicho con clara admiración y a gritos. El jugador es negro y está bastante fornido. Frunzo un poquito el ceño. (Acaba de marcar Brasil el 3º, amosnomejodas)
- "¡Metió la pierna lo justo!" - ¿Lo justo? ¿Lo justo para qué?
- "¡Es el momento de meterle más salsa a este partido!" - ¿Salsa? ¿Pierna? Dudo, dudo...
- "¡¡Qué pierna le ha metido Luisao!!" - Definitivamente me preocupo, porque cada vez que usa el verbo meter lo dice remarcando las consonantes, especialmente la "t" intermedia. Además está como acelerao. A mí que le ponen los cariocas.
- "Es que este jugador tiene un físico IMPRESIONAAANNNTTEEEEE!!" - Vale. De acuerdo. Es un hecho: le ponen los cariocas y si son mulatos mejor aún.
- "¡¡Ahí está ese jugador entrando con TOODOO!" - Teniendo en cuenta que entraba con todo por la espalda de otro jugador y el matiz baboseante del locutor, veo que ha perdido el norte por completo.
- "¡¡Luis Fabiano (me la t*ca con la mano, juas, juas)está haciendo valer ese cuerpo que tiene!!" - Ay, Dios, ya ni disimula. Tranquilo, calvo, que estás saliendo por la tele, que como te enfoquen vas a dar que hablar durante semanas, campeón.
- "El jugador norteamericano le ha tocado la pelota a Kaká" - Mierda, me lo he perdido. Y el realizador no lo repite. Debe ser que estamos en horario infantil.
- "Después de la dura entrada se ha llenado de balón" - Joeeeerrr, eso también me lo he perdido. No explica por dónde se ha llenado de balón, pero no veo a las asistencias corriendo para curar la dura entrada (seguro que con todo) y sacarle el balón. Me relajo. El mulato parece encontrarse bien, porque sonríe.

Pero después de este desparrame verbal, con el que me he reido cantidad, todo hay que decirlo, lo mejor ha sido la frase de mi costilla cuando ha habido un cambio en Brasil. Ha salido uno que se llamaba Elano y ha dicho: "Pues que lo fiche el Madrid, que va a tener un centro del campo genial: Elano con Diarrá y Kaká. No veas esos sevicios de limpieza....". Esta me la enmarco. Y encima empieza el Grand Prix, con un montón de panolis pegándose morrones. Qué final de domingo más bueno.

viernes, 26 de junio de 2009

El Ken Muletones (Vacaciones en Cedeira II)

A nadie más que a mi primísimo osete David se le ocurre irse en Semana Santa a los Mallos de Riglos, ponerse a subir laderas como De la Quadra Salcedo y partirse un tobillo por tres sitios. Pues eso hizo aquel 2001. Así, sin anestesia ni nada. El resultado, evidente: operación y labor de ferretería en el tobillo maltrecho, dónde le colocaron tornillos y chapas a cascoporro. Y ahí le tenemos todavía, pitando por todos los aeropuertos, bancos y museos.

Cuando llegó agosto estaba todavía bastante cojo. Tenía que usar muletas para todo y nada de apoyar el pié pocho. Y de baja, claro. No debía irse a lejanas tierras galaicas, pero se vino. Eso sí, con el desvío del teléfono de casa al móvil por si llamaba alguno de sus jefes a interesarse. Para colmo nuestro caserón alquilado tenía dos plantas y un tramo de escaleras recto pero puñetero, por lo que optó por una solución de compromiso para evitarse mamporros adicionales: alguien le subía las muletas y el lo hacía sentado. Vamos, que lo de ir de culo se le daba de perlas. Para bajar también. Y como él ha heredado la mala milk de las Moreno al despertar, por las mañanas era para verle bajar, con los ojos pegados, de culo y renegando en arameo.

Lo del equilibrio era de traca. David es un tipo bastante grandote, por lo que se bamboleaba que daba gusto por todas partes. Se escoraba de babor y estribor cual barquito velero en marejada atlántica, vamos. Así que,con mucha guasa y rechifla, le rebauticé como el Ken Muletones, el único muñeco que se cae por rincones. Marca registrada. Made in Spain.

Ahora, lo mejor de todo era lo de ir a la playa. A David le encanta bañarse, incluso en aguas tan frías como las de aquellos lares y no perdía la ocasión cada tarde de hacerlo. Primero el paseo del coche a la playa, que eran apenas 50 metros, pero que a él se le hacía la Maratón de Nueva York. Luego se aposentaba cual Buda lesionado sobre una toalla mientras los demás montábamos a su alrededor el chiringuito de sombrillas (todos menos Manolo, que aborrece la arena en todas sus expresiones y huía rumbo al chiringuito dejándonos a merced de los elementos). Y en un determinado momento, sin previo aviso decía que se iba a bañar. Señoras, señores.... ¡el espectáculo va a comenzar!

O bien su madre o bien mi hermanísima o bien yo (o todas, porque aquello merecía la pena verse) le acompañábamos a la orilla. Pero como andar por la arena con las muletas es un tarea pelín "jodidilla", optaba por ir a cuatro patas o más bien a dos manos y dos rodillas. Arf, arf, arf, iba haciendo el muchachote rumbo al agua que para más inri siempre le pillaba con la marea baja, la puñetera. Nosotras animábamos con alborozo: ¡hala, David, que ya llegas! ¡machote, machoteee, machoteeeee! ¡venga, que no se diga, ánimo, ánimo! ¿por qué no os vais todas a hacer puñetas, ricas? Uy, que arisco eres primo, eso van a ser los antiinflamatorios, que te agrían el carácter...

Entonces llegaba al agua. Esas olitas que le empiezan a subir cuerpo arriba. Ese David que se va quedando sin respiración y hace ruidos extraños tipo arg, uf, urghhh, mierrrrda, bof, bof, bof. El agua que alcanza la tripa. AAARRRRGGGGHHHHH. Relaja, David, relaja, no luches, relaja. Por fín quedaba casi cubierto y pasito a paso (de sus cuatro patas) y luego nadando iba yéndose hacia el fondo para flotar cual boya feliz y chapotear un poco. Allí le dejábamos y volvíamos a las toallas a seguir charlando de nuestras cosas. De vez en cuando mirábamos hacia la cabecita flotante que iba y venía tipi, tipi, tipi por encima del agua. Hasta que se veía levantar un brazo allá en lontananza que saludaba. Mira, nos dice hola, qué majo. Y las tres saludando al unísono ¡¡holaaaaaaaaa!!. Pues insiste el tío, mira qué arte, qué bien mueve el bracito. La pierna será una patata pero el brazo está muy sano. Oye, que no para... ¿le habrá dado un calambre?.. Anda, a ver si lo que quiere es salir, vamos, vamos...

Y allí volvíamos con las muletas en la mano, para que no se pusiera como una croqueta en el camino de vuelta. Salía de nuevo a cuatro patas, ligeramente morado, con los dedetes arrugaditos y refunfuñando algo sobre la ceguera congénita de sus familiares femeninas. Eso sí, decía que se lo había pasado bomba.

Lo del Ken Muletones se lo recordamos muy a menudo y nos vuelve a dar la risa floja. Creo que la imagen de David entrando en el agua de esa guisa va a pasar a los anales de la historia. Lástima de cámara digital, demonios.

miércoles, 24 de junio de 2009

It's raining man...¡¡ALELUYA!!

Aprovechando que tengo el día de colores, que el tiempo acompaña y que cada vez huele más a vacaciones y a playita, me decido a hacer un homenaje a los hombretones de mi harén. Ya que a estas alturas no tengo carpeta en la que colocarlos (y no por falta de ganas, no), los planto aquí, cual hermosos árboles a cuya sombra cobijarse. Ains.... ¿por qué de estos no los encuentras por la calle, vive Dios?. Por cierto, Luis querido, tu ausencia es notable, pero como no te animas a pasarme fotos con las pesas, pues no hay manera. Luego dices que no te vendes. Mis queridas Moreno Sister y mujeres del mundo mundial en general: helos aquí. Gocemos, gocemos...

domingo, 21 de junio de 2009

El Alquitranador Mutante (Vacaciones en Cedeira I)



Ayer nos juntamos a comer en mi casa con mis titos para luego ir por la tarde a ver el Parque Arqueológico de Carranque (con la que estaba cayendo, ya nos vale, pedazo chicharrera que nos chupamos). Y mientras nos tomábamos nuestro habitual vermú en la cocina, Mariví me dijo que tenía que contar aquí nuestras peripecias en aquel mes que pasamos en Cedeira todos juntos, que eso sí que era para revivirlo. Asi que dejo lo de la excursión a Carranque para un poco más adelante (y que contaré con muchos pelos y muchas señales) y procedo a entrar en la primera parte de nuestras emocionantes aventuras por tierras galaicas, un mes de agosto de 2001.

La pena es que por entonces no contábamos con cámaras digitales. Una lástima, porque la casa que alquilamos en Cedeira para pasar aquel mes era alucinante. Dos plantas, cocina con salón, otro salón adicional, cinco dormitorios, dos baños (uno con bañera redonda), sala de lavadora y plancha y una terraza superior para tender bastante hermosa. Además tenía una finca posterior del tamaño de casi un campo de futbol, en la que lucían esplendorosas varias plantas de kiwis que a mi gordita rellena, que tenía entonces casi tres años, le daban mucho "tusto". Y una mesa con un banco a cada lado para comer a la sombra de los árboles. Vamos, lo más parecido al paraiso vacacional. Estaba a unos 5 kilómetros del centro de Cedeira y de la playa, en medio de un pequeño montecito y nos rodeaban otras fincas similares con vaquiñas, huertos y gallinitas a montones. Muy bonito todo.



Para acceder a la casa había que tomar una carretera muy típica de la zona, de esas sin rayas ni enmedio ni a los lados, con curvas ciegas en las que hay que pitar para que no te arrolle un posible coche bajando de frente y árboles tremendos a ambos lados con ramas tan enormes y con tanto peso, que caían hacia la carretera casi haciendo túnel en algunas partes del recorrido. Justo enfrente de la casa, al otro lado de la carreterilla y un poco a la izquierda, había un edificio bastante grande y abandonado, verde de arriba a abajo, que nos llamaba mucho la atención. Valientes y osadas como somos las Moreno, una tarde nos acercamos a ver que era y descubrimos que se trataba de una antigua escuela abandonada, con la maleza casi tapando los escalones de entrada y llegando ya a la altura de las ventanas de la planta baja. "Uy, qué mal rollo" decía mi hermanísima "esto en invierno y con tormenta debe ser de película de terror".

Un día, bajando a la playa por la mañana, descubrimos que estaban haciendo obras en la carreterilla, casi en el cruce con la carretera del pueblo. Y de pronto apareció. Estaba allí, plantado en medio del asfalto, vestido con un mono de color indefinido (o chichimona, que decía mi abuela), las piernas abiertas, gafas de protección, mascarilla renegrida, orejeras para el ruido y un artilugio colgado en la espalda del que salía una especie de tubo que sostenía en el mano. Era como el de la Matanza de Texas pero en gallego y lleno de alquitrán. Ostras, ostras, dijimos todos, ¿pero qué demonios es esoooooo? ¿y esta pesteeeeee? ¡¡alquitrán!! ¡¡mierda, están alquitranando!! ¡¡cerrad las ventanillas y las narices!! Vosotros diréis lo que queráis, pero para mí que ese tío nos mira feo... Pasemos despacio, no nos llene de mugre... Joer, si no se le ve la cara... Claro, con la peste ha mutao, por eso se tapa... Debe estar lleno de pompas...Que nos mira mal, que os lo digo yo, fijaos que no se aparta... Sooo, Manolo, sooo, a ver si le atropellas y nos maldice o algo...Que da miedo el tío... ¡¡Venga, aprovechemos, que se ha hecho a un lado, corred, corred!!....

Correr, no podíamos mucho, en dos coches y con la carretera en obras, pero os juro que aquel sujeto era cuando menos, inquietante. No nos quitó la vista de encima hasta que torcimos a la derecha y le perdimos en lontananza. Durante dos o tres días le estuvimos viendo en la carretera. La misma pose, el mismo descaro mirando, la misma cara oculta tras kilos de alquitrán y todos los inventos que llevaba puestos. Un ser extraño y sobrenatural. Le bautizamos como El Alquitranador Mutante. Jamás un nombre fué tan apropiado.



Y hete aquí que una noche, mientras cenábamos en el pueblo y nos poníamos como el tenazas a base de caldo gallego, pulpo y otras delicias culinarias, se desató un tormentón como sólo se ven en Galicia y cerca del mar. Los rayos rompían el cielo en dos y los truenos hacían retumbar hasta los cristales. Decidimos pagar y subirnos a casa antes de que la tromba de agua comenzase a caer. En el coche de delante, mi hermanísima, mi cuñado, mi primo David y mi hijo mayor. Detrás, Mariví, Manolo, mi gordita, mi costilla y yo. Cuando íbamos a tomar la carretera de salida del pueblo rumbo a la carreterilla del monte, se nos cuela por medio un dos caballos cochambroso conducido por un abuelo, que se pone a 20 por hora y sin hacer intención de modificar la velocidad. La lluvia empezó a jarrear de una forma espantosa. Casi no veíamos ni dos metros por delante. Las luces de Cedeira que se van al garete. Apagón total. El viejo a lo suyo. Nosotros jurando en arameo. El coche de mi cuñado, suponíamos, había seguido para delante. Casi nos pasamos la entrada porque no se veía practicamente nada.

Tomamos la carreterilla con bastante prudencia y despacito, porque aquello comenzaba a parecerse muy mucho a una peli de terror de serie "B". La humedad salía del suelo en forma de bruma, provocando una niebla de jirones que se levantaban frente a los faros de coche. Las ramas de los árboles nos tocaban el techo y se movían como locas por efecto del vendaval.
- Ya verás. Ahora aparece el Alquitranador mutante en medio de la carretera.
- Vete al guano, Mariví.
- Hombre, si éstos han llegado ya, estará la puerta abierta y no nos empaparemos.
- Eso si no se los ha comido el Alquitranador.
- O los fantasmas de la escuela abandonada.
- Estáis las dos mu tontas, me parece.
- Calla y conduce, Manolo y echa el seguro a las puertas.... Oye...¿qué es eso?...¿no son los faros de detrás de un coche?... Leches, si es el coche de Jose...
- ¿Y qué hace ahí parado en medio de la carretera, el muy memo? ¿Se habrán quedado tirados?
- ¡¡¡Se los ha comido el Alquitranador!!! ¡¡¡Seguro que el coche está vacío y con las llaves puestas!!!
- A ver si os voy a tener que dar un par de yoyas, vaya dos....
- Frena, Manolo, frena, que parece que están dentro...
- Sí, nos miran y nos saludan...
- Para que nos acerquemos, ahora son zombis comecerebros..
- Yoli, calla, bonita...

Al ver que estábamos justo detrás, Jose arrancó y seguimos rumbo a la casa. Cada vez llovía más, los rayos iluminaban todo el campo y los truenos se sentían hasta dentro del coche. Todo estaba oscuro, tétrico a más no poder, os aseguro que daba bastante miedo. Aparcamos delante de la casa y Almu se bajó y abrió la puerta para que los demás echásemos a correr hacia el interior. Ya dentro, nos explicábamos y nos quitábamos la palabra unos a otros:
- Pero bueno ¿se puede saber dónde demonios estábais? ¡Anda que no habéis tardado!
- Un yayo medio lelo que nos traía a veinte... Madre mía qué forma de llover...
- Joer, si casi nos pasamos la entrada...
- Y nosotros, cómo está la carretera ¿verdad?. Da miedito. Por cierto ¿y vosotros que porras haciáis parados ahí en medio?
- Esta bien, lo confesamos... que nos daba susto venir solos. Pero mucho susto, la verdad... Con la tormenta, la escuela abandonada, el Alquitranador...
- ¡¡No me digas que lo habéis visto!!
- No, no, quita, quita, sólo nos lo imaginábamos....
- Y nosotros pensando que os había comido, que por eso estábais parados...
- Pues mira, yo por ese lado estaba muy tranquilo - dijo David mientras se acomodaba en el sofá - Como el malo, habitualmente, suele masacrar a los que vienen detrás...

martes, 16 de junio de 2009

El rey de las cosas pequeñas

Hacía mucho que no veía en la tele algo que me hiciese reir a carcajadas. Lloraba y todo. Qué bien me lo pasé. Mi hermanísima también lo vió y llevamos varios días con los "calumores" y muertas de risa. Es un monólogo de Luis Piedrahita en El Hormiguero leyendo la carta de comidas de un Kebab de El Altet, Alicante. Impagable.

domingo, 14 de junio de 2009

Alucinante

Ayer las Moreno Sisters y nuestras respectivas familias nos reunimos en Pinares para celebrar el cumple de mi sobrina. Dieciseis añazos ya. Y cómo le lucen. Está guapísima, mayorcísima, presumidísima y divinísima en general. Realmente no es sobrina como tal, porque su madre y yo somos primas, pero ya nos vale, para el caso es lo mismo. Como mi tía está recién operada de una cadera y anda un pelín renqueante, mi prima decidió que la fiesta de cumple la haríamos en la urbanización dónde vive su madre y aprovechar la terraza del bar, que está bajo frondosos arbolitos y donde siempre nos tratan a cuerpo de emperatriz. El único invitado añadido y con el que no contábamos era el horrible calor que nos golpea por los madriles estos días. Ayer, 39,5 grados cuando salíamos de casa a las seis de la tarde, lo que provocó que a eso de las siete, cuando ya estábamos sentaditos y con las jarras de sangría chorreando hielo, se montase una tormenta de las que hacen afición. Huimos al interior, claro, dónde el aire acondicionado era lo más parecido al Nirvana.

Como siempre en estas ocasiones, las conversaciones fueron de lo más variado y en gereral nos lo pasamos francamente bien entre raciones, tapas y bebidas frescas. Fué casi al final, cuando estábamos a punto de irnos (las 11 de la noche, habíamos vuelto al exterior, pero ni refrescaba ni porras) cuando mi primísima contó lo que le había pasado a mi hermosa sobrina cumpleañera hacía unos días. Y alucinamos todos a una como Fuenteovejuna.

Mi prima tiene a su madre recién operada y a su abuela con un pié roto. Ella es hija única, asi que la pobre se multiplica como los panes y los peces y va todo el día corriendo para llegar a atender a las dos cojitas, llevar y recoger a hijo pequeño al cole, preparar comidas, hacer tres compras diferentes... Vamos, un estress de vida, la pobre. Hace unos días, cuando volvió a casa, reventada, agotada y al borde del colapso, su hija le dijo que le dolía muchísimo la garganta, que si se tomaba algo o bajaba a la farmacia. Ellos tienen el centro de salud a la vuelta de su casa, dos minutos andando y, cómo era sábado, le dijo que, mientras ella subía la compra del coche y se ponía con la comida, que la niña bajase de una carrera (era sábado) y que le dijese al médico que le diese algo, porque a simple vista tenía placas en su dolorida garganta.

Y allá fué mi sobri, tan mona ella, a una semana de cumplir los 16. Cuando volvió traía unas recetas en la mano y las instrucciones para tomarse los medicamentos. Mi prima, aliviada, le preguntó si había tenido algún problema. Y la niña le dijo que el médico le había advertido "que la próxima vez que fuese a consulta tenía que hacerlo acompañada de un adulto". Alucinante. Es decir, que con la nueva ley una niña de 16 años puede abortar sin que lo sepan sus padres, pero no puede ir a médico a que le receten antibióticos para la garganta. Y eso que la niña le dijo que su madre no podía ir.

A mí estas cosas me dejan completamente ojiplática. Que no le está pidiendo metadona, ni la píldora del día después ni una revisión ginecológica. Que con abrir la boca las placas se veían de lejos. Para unas cosas tanto y para otras tan poco. Hay que remolacharse.

martes, 9 de junio de 2009

Los Galeones de Rande (Segunda Parte - La Batalla)


La Flota de Indias, fondeada en la Bahía de San Simón, no sabía lo que se le venía encima. Rooke, el inglés que mantenía el cerco a Cádiz y al que le habían dado estopa de la buena desde la ciudad (perdió 10 navíos y 6 fragatas), se entera de hacia dónde se dirigen los galeones españoles cargados de oro, por lo que pone rumbo a Finisterre, dónde llega el 20 de octubre. Ordena a dos balandras hacer una batida por todas las rías gallegas en busca de su objetivo y, una vez hallado en Vigo, manda buscar a la escuadra anglo-holandesa de Shovel. Entre ambas flotas sumaban 27 navíos de línea, 5 fragatas, 6 cañoneras, 10 barcos incendiarios y 9 bajeles mercantes; en hombres, unos 15.000.

Mientras Rooke organizaba el reencuentro de las dos flotas y el posible ataque, los galeones españoles empiezan a desembarcar a toda prisa la parte de las mercancías que corresponden a la corona, que son cargadas en carros de bueyes y enviadas a Santiago de Compostela, Lugo, Toledo, Valladolid y Madrid. Algunos carros fueron asaltados en el camino y robado su contenido y como caso curioso tenemos el del suceso de Chantada (Lugo), donde el señor de la villa, Juan Manuel Enríquez Sarmiento, interceptó las mercancías pensando que eran fruto de un robo, ya que no tenía ni idea de lo que acontecía en Vigo. El quinto real llegó a Madrid, frente al Casón del Buen Retiro, el 30 de octubre. El príncipe de Barbazón, capitán general de Galicia, con instrucciones de Velasco y Chateaurenault, distribuyó los efectivos terrestres en las maltrechas baterías de la bahía. Unos 800 hombres entre Vigo y Rande, en cuya fortaleza Velasco colocó una compañía de infantería de su nao capitana, la “Jesús, María y José”, otros 400 hombres más. Milicianos de la zona, unos 300, se ubicaron en las proximidades de este bastión semiderruido y en Vigo se atrincheran casi 1000 soldados entre la pedanía de Castro y el también destrozado fuerte de San Sebastián.

El domingo 22 de octubre por la mañana, los lugareños de Donón (Pontevedra) pueden contemplar un espectáculo asombroso: una ristra interminable de velas se dirige en completo silencio a la bocana de la ría de Vigo. Según la cuenta de algunos pescadores eran 189 barcos de bandera desconocida que asomaban entre la niebla reinante. Cuando la bruma se despeja pudo verse la enorme flota de Shovel y Rooke, que queda anclada frente a Cangas. Los vigías españoles, al reconocer las enseñas y banderas, corren a dar parte de Velasco y Chateaurenault. Aún quedaban galeones sin desembarcar mercancías.

En cuanto despuntó el día, Rooke puso en marcha a sus buques, que dividió en dos grupos. La escuadra de Shovell se mantuvo a la salida de la ría por si la flota de Chateaurenault intentaba salir a mar abierto. Poco antes de las 11 de la mañana, una doble andanada de cañonazos franceses atruena la ría de Vigo: buscan el casco del navío inglés Torbay, que había hecho una mala maniobra y estaba expuesto al fuego enemigo. Un buen número de buques galos se suma a la andanada brutal de cañonazos, tratando de mandar a pique al Torbay, ensordeciendo a todo ser vivo en kilómetros a la redonda.

Entretanto, la fortaleza de Rande había claudicado ante el empuje de una fuerza muy superior de hombres desembarcados desde los buques ingleses y sus piezas se dirigían ahora a la flota franco-española. Chateaurenault se desesperaba al ver como los navíos que protegían a los galeones eran ahora atacados por babor –navíos enemigos- y estribor –fuertes capturados- y quedaban en medio de un mortífero fuego cruzado. Una vez abierta la barrera, que precariamente se había construido con cadenas y que había aguantado bastante poco, había dentro de la bahía casi 60 navíos invasores cercando y cañoneando a menos de 20 franco-españoles. El número de cañones anglo-holandés era 3 veces mayor que el franco-español, sin contar las piezas de tierra.

Los galeones más alejados de la dársena, como el Santo Cristo de Maracaibo o el Nuestra Señora del Rosario, todavía conservaban parte de su carga y los ingleses Monmouth, Grafton y Kent, todos armados con 70 cañones, se estaban aproximando peligrosamente a ellos. El capitán Jennings, del primero, había recibido el informe de que esos tres galeones eran los únicos que portaban algún tesoro, pues los demás estaban completamente vacíos. Avisado Rooke, éste mandó a aquellos tres buques que rompiesen la línea gala y los abordasen. Chateaurenault ya había consensuado con Velasco la posibilidad de quemar y hundir sus barcos y los galeones como mal menor. Convertida en una ratonera anegada de escombros, la bahía de San Simón no ofrecía ninguna garantía para la navegación fluida, amén de que las arboladuras de los barcos franco-españoles estaban casi amputadas. La posibilidad de huida era nula. Desde los navíos ingleses, con rabia, comienzan a ver una sucesión de pequeños incendios que empezaron en los buques de la flota de la plata. Material inflamable había sido extendido por las cubiertas y aparejo y el contralmirante José Chacón en persona prendió fuego a la vela mayor de su nave, la Bufona. Al ver las intenciones del enemigo, Rooke se apresuró a señalar que parasen los disparos definitivamente y se intentase sofocar el fuego, principalmente de los barcos que aún tenían carga en sus bodegas.

Desde la aldea de Teis, de donde eran naturales la mayoría de los campesinos que habían colaborado en la descarga de las naves, los aterrados espectadores veían como el Santo Cristo de Maracaibo quedaba a merced de las olas. El Monmouth remolcó al Santo Cristo en dirección norte, con intención de sacarlo de la ría. Su capitán, Jennings, aullaba desde la cubierta a la dotación de presa del galeón para que desplegasen las velas y apurasen la marcha. El Santo Cristo tenía varios disparos en el costado de babor, pero su velamen y palos estaban casi intactos. Mientras todo esto sucedía, Velasco tuvo que enfrentarse a su tripulación que, en botes, querían aproximarse al Santo Cristo para tratar de hacerse con mercancías valiosas. El almirante español, blandiendo su arma, tuvo que obligarles a rematar la quema de la nao capitana. Una vez conseguido, enfundó su arma, saltó por la borda y nadó hasta la lancha británica en la que ya estaba preso el contralmirante Falcón y fue llevado hasta el navío Bedford, desde donde pudo ver como las llamas devoraban la bandera de los Austrias que aún ondeaba en el palo de mesana de su nave. Fiel defensor de la línea de los Habsburgo, el almirante se había negado a reemplazarla por la Felipe V. Poco después el barco se hundió y todavía puede intuirse su fantasmal figura entre las bateas de mejillones de las turbias aguas de la ría de Vigo.
Una explosión endemoniada sembró de astillas quemadas y trozos de tela ensangrentada los alrededores del galeón Nuestra Señora del Rosario. La fragata francesa Dauphine había estallado y arrojado a decenas de metros de distancia a su esforzada tripulación que había cumplido con celo y disciplina la orden de no abandonar el barco hasta estar seguros de que se quemaba y se hundía

Dando ejemplo a sus oficiales, Chateaurenault se precipitó a bordo de un bote arriado a última hora del Le Fort. Remando con vigor junto a su capitán y 15 marineros, algunos con las manos o los mosquetes, intentaban alejarse del sofocante calor que desprendía el navío en llamas. El que fuera buque insignia de la flota franco-española ardía como un candil en medio de la ría de Vigo y su humo se sumaba a la nebulosa que envolvía aquel escenario tétrico. El almirante francés suscribió a rajatabla el código del buen comandante: fue el último en abandonar el barco. La llegada de la tarde se iluminaba con las llamas de los galeones ardiendo. El San Diego de San Francisco Javier y Nuestra Señora del Rosario fueron arrastrados fuera de la ría a la mañana siguiente, y con ellos un botín para los ingleses de unas 25.000 libras. Con parte de ellas la corona inglesa acuño una serie de monedas conmemorativas de la batalla.

El tercer galeón capturado, el Santo Cristo de Maracaibo, que era remolcado por el Monmouth a la altura de las Islas Cíes, se precipitó contra el estribor del buque inglés cuando éste chocó contra un pedregal de la isla más al sur. El capitán inglés, Jennings, a punto estuvo de caer por la borda en el accidente. Al Monmouth se le abrió una brecha enorme en la proa. Los cables que remolcaban al Santo Cristo se rompieron casi en su totalidad y las olas lo empujaban sin remedio contra las piedras. Las dos naves estaban fuera de control, pero los ingleses aún trataban de asegurar el botín del Santo Cristo. Arriaron botes y casi 100 hombres llegaron al galeón español y treparon por sus escalerillas

El galeón se escoraba a babor y las olas y el viento dejaban una imagen borrosa de su contorno, que, debido al agua en su interior, ya empezaba a quedar a la altura de la superficie marina. Los hombres de Jennings descargaban apresuradamente y tiraban al mar todo lo que podían, mientras otros marineros lo recogían como podían del agua. Otro crujido atravesó la mañana gallega. El Santo Cristo se había partido en dos y hacía agua por doquier. La dotación enviada por Jennings y la que ya había en el galeón se esforzaron por desalojar de sus bodegas todo lo tuviese valor. Hasta el propio Jennings se lanzó a la rapiña, abandonando su propio barco. Cuando Rooke, que venía en su ayuda, llegó al escenario del suceso, el Santo Cristo ya se había hundido. Los ingleses lograron unas 20.000 libras. El resto del cargamento del galeón, que algunos historiadores cifran en un millón de pesos de la época, sigue bajo el mar.

En su afán por salvar los tesoros, casi 400 hombres de la flota invasora murieron después de la batalla. Sólo el Santo Cristo se llevó a 190, que estaban en su interior en el momento de irse a pique. A estas bajas hay que sumar las producidas en el combate, por lo que el total rondaría los 1200 caídos. Las bajas franco-españolas fueron más reducidas, unas 800, principalmente francesas y en los combates de tierra, defendiendo el fuerte de Rande y el de San Sebastián.